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16 abr. 2012

Capítulo 7: Engaños


(Este capítulo cuenta el punto de vista de las demás mientras Eris está en el hospital)




“Si no la despiertan, no puedo hacerle mis preguntas” se quejaba Luz.
“Lo siento señoritas, pero ella tiene que descansar y si no pueden acatar los ordenes, debo pedirles que se marchen”. Advirtió la enfermera.
“Me disculpó por ellas, están preocupadas y ansiosas por hablar con ella” las excusó Shion.
La enfermera se retiró y todos se quedaron en silencio, por unos treinta segundos.
“Bueno entiendo lo del reposo, pero necesito una explicación” explotó Rach.
“Shion tu sabes algo, por favor ilumínanos” suplicó Carol.
La anciana vaciló por un pequeño lapso de tiempo y habló, con una tenue voz; casi un susurro.


“Bueno, como empezar”.
“Por el principio” instó Luz.
“Si, si. Eris tiene no solo la capacidad de ser una cazadora extraordinaria, debido a su fuerza y rapidez, sino también es una buscadora.
Cuando tenía alrededor de cinco años, ella desarrolló la increíble habilidad de poder ver el interior de las mentes y esto funciona siempre y cuando haya visto los ojos de la persona.
Ella se conectó a la mía inconcientemente y comenzó a responder todas las preguntas que ni había formulado, y además de esto me di cuneta por que podía sentirla moviéndose en mi mente. No es algo malo, ahora no puedo percatarme si lo hace o no.
Esto solo lo pueden bloquear Shader de iguales poderes y a mi completo saber no hay muchas buscadoras hoy en día, no quise que se enteraran y por eso le prohibí hacerlo desde entonces”.
“Sorprendente” exclamó Luz.


“Cómo has podido ocultarnos esto?” Rach se enojó.
“Porque debía hacerlo, era la mejor manera y como su mentora podía tomar esa decisión”.
“Qué más sabes? Acaso tiene más poderes… en ese momento, nos advirtió acerca de la cantidad de demonios. Cómo es posible.”
“No sé mucho más, ella es muy…diferente sería la palabra adecuada. Y solo ella podrá responder a todas las preguntas”.
“Diferente para bien?” dijo Luz.
“Desconozco de ello, pero no puedo asegurar nada y por le abrupto desarrollo en el último mes, estoy sobre un mapa en blanco chicas”.


“Todo es muy raro, pero sigue siendo nuestra mejor amiga y nos salvó la vida. Le debemos más que dudas sobre ella”. Argumentó Carol.
“Si tienes toda la razón, aunque de alguna forma tendrá que  contarnos la verdad” repuso Rachel.
Al concluir la confusa plática, todas salieron y se dirigieron a su casa.
Llegaron, cenaron y se fueron a sus habitaciones, ninguna podía dormir.


“Valla, parece que todas pensamos en lo mismo” dijo Carol, viendo sentadas a Luz y Rachel en la cocina.
Ambas se encogieron de hombros.
Eran demasiadas cosas para asimilar, el hecho de que casi murieran a manos (o mejor dicho a garras) de Truks y que una de ellas se encontrara hospitalizada e inconciente tras haber perdido demasiada sangre. No obstante, esa misma persona por la que se preocupaban es la que por casi once años le ha ocultado cosas y por si fuera, no podían enojarse con ella.


“Me siento mal por enfadarme con Eris” comenzó Rach.
“Te entiendo, pero…por Dios. Que pasa con su cerebro para que nos excluya de esa manera, como si no fuéramos nada para ella y…y…eso está matándome” expuso Luz.
“Míralo desde su punto de vista, no tiene familia; bueno ustedes pero me refería a que no sabe nada de sus padres. Todos lo tatuajes son una herencia de familia, como el emblema de cada una y ella tiene el más extraño y nadie conoce nada sobre el.
Ni comentar sobre sus poderes que recientemente despertaron, si les pasara a ustedes que harían?” explicó Alexander sentándose junto a Carol.
“Yo se los contaría” repuso Rach.
“Claro, eres tan vanidosa que no te importaría” le gruñó Luz.
“No habrá ni una discusión siquiera, él tiene razón y no está bien juzgarla sin conocer sus motivos” terminó Carol.


Pero lo que Alex no podía explicarles, era que mientras Eris hacia el ataque para que ellos escaparan, la había visto cambiar de forma.
Su poder no solo le permitía ver a través de las cosas, sino también le proporcionaba una excelente visión. Él pudo ver a través del escudo, en el momento exacto cuando ella comenzó a recitar el conjuro, la forma de aquella chica se hizo borrosa; dando lugar a una apariencia que había hecho surgir todo el miedo, que todos los demonios anteriores no pudieron en él.
Era la misma Eris pero sus ojos ya no eran celestes, si no totalmente negros con un borde rojo en el exterior y desde el centro de su espalda se extendían dos enormes alas negras.
 Ni hizo mención alguna de las largas uñas que semejaban garras, ni tampoco de los puntiagudos dientes que asomaban de su boca.
Pero lo más extraño fue, que el tatuaje que antes fue negro cambio a un color rojo escarlata. Era la mismísima imagen de un Luord.
No quería ni podía contarles, ya era totalmente insoportable tener esa imagen en su mente desde entonces.


“Ella recibió transfusiones, eso no disminuirá su poder?” preguntó Carol.
“No, cuando nos subimos a los autos, llamé al banco de sangre privado que tenemos y expliqué la situación, no se preocupen, es algo que hicimos proveyendo estas situaciones.”
“Cómo hicieron con el hospital” inquirió Luz.
“Fue sencillo, inventamos una historieta de religión y que ella no podía recibir sangre de nadie que no fuera de su misma comunidad o algo por el estilo”. Explicó.
Era una burda mentira y ellas lo sabían, pero llegaron a la conclusión de que no deseaban saber la verdad.


“Cómo se encuentra?”
Todos se sobresaltaron al oír  la voz de Shadow, quien estaba entrando a la habitación. Por lo general el demonio no salía del cuarto de Eris, para no incomodar a ninguna de las chicas.
“Está bien sigue dormida, pero los doctores aseguran que se encuentra perfectamente y que evoluciona favorablemente” le comentó Rach.
Esto era un gran avance, ya que ella es la primera en rehusarse hablarle y rechazarlo.
“No debí dejarla ir sola, debí sublevarme a su orden e ir de todas formas y esto no hubiese sucedido. Aunque fuese una orden suya no tuve que acatarla”.
Su voz mostraba tal angustia y remordimiento, que todos los rostros de los allí presentes mostraron pena.
“Te ordenó eso?” Rach sonó alarmada.
“Supongo, que se debió a que no quería que la vieran con algo como yo” se le quebró la voz en las últimas palabras.
“Hey gatito, ella te adora y eso fue solo para protegerte. Te imaginas lo que dirían los humanos?” le animó.
 “Si supongo, pero aún así” dijo melancólicamente.
Todos se sumieron en un profundo silencio, dejaron sin terminar la conversación y se movieron a sus respectivos cuartos.


Con el alba todas se levantaron para comenzar con la rutina, Alex tomó el lugar de Eris en el entrenamiento y ello hizo evidente cuan avanzadas están las chicas. Si él quería estar a la altura, debería empezar a entrenar inmediatamente.
La práctica duró menos de lo acostumbrado, debido a que Shion tenía la intención de que todas fueran al hospital y así poder apaciguar de alguna manera a las muchachas.


Al entrar, decidieron pasara ver si Eris estaba despierta y luego visitar a Scott. Llegaron a la habitación, la cual estaba vacía y pidieron una inmediata explicación a la primera enfermera que pasó.
“Ella fue trasladada” explicó la joven enfermera.
“QUEEÉ???” gritaron las chicas a coro.
“Debe haber una mal entendido, no he firmado ningún consentimiento. No pueden trasladarla así como así” aseguró Shion.
“Ella está…”
“Si ya lo sé, muchas gracias por su atención”.
Con ese comentario la anciana se despidió de la mujer. Siguieron caminando por el laberíntico hospital, hasta llegar al ala norte del segundo piso y se pararon en la puerta de l habitación de donde provenía la presencia demoníaca de Eris.



Ella se encontraba en la cama contigua a la de Scott, ellos se reían de algún mal chiste y se veían bastante más animados.
El brillo que mostró el rostro del muchacho al ver a su novia en la puerta, no tiene precio pero pronto fue sucedida por una máscara de incertidumbre.
Todas las miradas se posaron sobre Eris, la forma en que la miraban dejaba ver, y a la legua se notaban, las miles de preguntas que querían formularle.
Luz comenzó abrir la boca y Eris la interrumpió antes de que pronunciara las primeras letras.
“En casa” le gruñó.


Viendo en la mentes de las mentes de las mujeres, Eris comprendió claramente que no solo están aliviadas de verla bien, sino también enfadadas por una gran cantidad de cosas juntas (las respuestas que tendrían que esperar, el hecho que ella estuviera con Scott y por casi sobre todo esto, por la falta de confianza que les tenía).
“En casa” volvió a repetir.


“Qué sucede? Rach, nena, qué pasa?” preguntó el muchacho.
“Nada, solo es que no les avisé que me trasladaban y por eso se han enojado conmigo” explicó Eris.
“Si, ella tiene toda la razón. Cómo estás hoy?” le preguntó.
“Perfectamente, no veo la hora de que me den el alta. Si no fuera porque la trajeron aquí (señalando con su dedo índice en dirección a Eris) me moriría de aburrimiento, pero ahora mismo lo preferiría. Ella es una molestia jajá jajá”.
“Dímelo a mi, yo vivo con ella” se quejó Rach.
Todos se rieron de la supuesta broma, pero no lo era y lo peor de todo…Eris sabía cuanto daño les hizo a sus amigas.


“Ya va siendo hora de que se vallan, llegaran tarde” les regañó Shion.
“En casa, ya les dije” volvió a decir la muchacha.
Entonces todos asintieron y se marcharon.
Nadie habló camino al instituto, el ambiente se sentía pesado a su alrededor y era difícil no notarlo.


“Si ellos está bien, a Scott le dan el alta la semana que viene y nuestra abuela nos mando un mensaje de texto diciendo que a Eris salía hoy” comentó Luz.
“Ah, pero está bien que se valla?” formuló Aaron.
“Ella no quiere quedarse, aunque solo fue un día y medio” explicó Carol.
“Está bien, no es nada grave, mañana seguro vendrá a la escuela” alegó Alex.
“Pero qué fue lo que pasó, no entendí mucho” insistió Georgia.
Pese haber recibido al explicación unas cuatro veces como mínimo y el que lo preguntará nuevamente ocasionó que algunos de los que se sentaba en la mesa pusieran los ojos en blanco y otros resoplaran.
“Íbamos al lago para ver la luna a medianoche, dicen que es muy romántica y él quería ir. No conducía como un loco ni nada, iba a 80 como mucho, pero de la nada salió un cervatillo y Scott dio un volantazo, y nos salimos de la carretera.
Se soltó para cubrirme con su cuerpo, eso hizo que yo solo saliera con algunos cortes y magulladuras y él…bueno gracias a ellos está todo bien”.
Rach contó la mini historia, está era la misma que habían contado en el hospital y a la policía.


 “Vale lo has entendido ya?” le preguntó sarcástico End.
“Si, si, disculpen”
Sonó una estruendosa música, Rach tomó su celular y presionó la tecla SEND.
“Hola?.. Ah Shion ya están en casa? Pásamela… hey, sigues grogui o puedes hablar sin dormirte? Jaja, no te enojes. Todos te mandan saludos, pórtate bien y descansa. Kiss” y colgó.
“Cómo se encuentra?” fue Endimión quien hablo sorprendiendo a todos.
“Mmm-, cascarrabias como siempre. Ya conoces su mal genio” le respondió.


La plática continuó hasta que acabó la hora del almuerzo, ellas asistieron a sus clases restantes y una vez hubo finalizado el día condujeron de regreso.
Llamaron mentalmente a Eris y le pidieron que se reuniera junto a ellas en la biblioteca, tomaron asiento y nadie tomó la iniciativa. Luego de unos largos minutos de incómodo silencio, Luz rompió el hielo.
“Lo haces cuando quieres?” le preguntó.
“Al principio no lo controlaba, pero Shion me ayudó y ahora puedo hacerlo a mi entero antojo. Como ella me lo prohibió solo lo utilizaba en las sesiones de entrenamiento con ella.
Recuerdas la noche cuando hablamos del baile y te reíste?”
“Si, tu tam…”.
En ese instante a Luz le huyó todo el color de su cara, viéndose más pálida que una pieza de mármol. Al medio segundo después, su rostro se colorió en un llamativo rosado.
Y ahí fue cuando todo comenzó…

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