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12 abr. 2012

Capítulo 3: Sentimientos

Los días siguen pasando tan aburridos como de costumbre, las chicas se amoldaron a Shadow y Shion seguía tratando de recaudar alguna información que nos indicara algo, pero algo había cambiado. End el chico más popular superando incluso a Scott y yo estoy más sociable.

En las clases que compartimos nunca le hablo excepto en química donde somos compañeros de banco y solo si tenemos que hacer alguna práctica de lo contrario tampoco le dirijo la palabra.

De todos modos seguía sintiendo esa carga eléctrica por todo mi cuerpo cada vez que estamos cerca. Desconozco si a él le pasa lo mismo pero creo, y gracias al cielo por eso, entendió el primer día que nos conocimos que no me cae bien.

Tengo tantas nuevas emociones que es difícil clasificarlas.

Empecé a ser más sociable y me uní al grupo que frecuentan Carol, Rach y Luz. Todo sería color de rosa sino fuera porque End es amigo de Scott y el resto de los snobs y a causa de eso casi siempre estábamos juntos.

Llegó la mitad del primer semestre y con él comenzó el invierno, el cual trae consigo el tan esperado baile de invierno, un evento al cual concurro con las chicas pero sin pareja. Ello me proporciona una excusa a la hora de retirarme.

El tema de este año era el plateado y el blanco. Luz y Carol como todos los años forman parte del comité de organización y yo me veo obligada a colaborar por no tener amigas ni novios con los que poder escaquearme.

“Será divertido este es el bosquejo que hice de cómo quiero que quede el gimnasio” nos mostró Luz

“Perfecto, nunca hubiera pensado en eso yo misma” la halagó Georgia una chica de ultimo curso de tez morena y ojos avellana, muy linda a ojos humanos.

El baile se llevará a cabo a la semana siguiente a la final del campeonato, por lo que nos quedan solo cuatro semanas de tortuosos preparativos.

El miércoles fuimos a comprar los materiales que necesitamos incluyen el papel plateado para hacer los cristales de nieve y las telas que decorarían el techo.

Se los aseguro si Luz no fuera una Shader sería una decoradora de ambientes, deberían ver su cuarto lo que es.

“Bueno comencemos pasando el diseño al papel y luego con una tijera los cortamos y con la trincheta realizamos el calado” nos explicó Carol.

“Manos a la obra” gritó Aaron quien fue el último en inscribirse en el comité.

Nos reunimos en la biblioteca y luego de dos horas y diez personas dibujando y cortando terminamos la mitad de los cristales que necesitamos. Pero esto no quiere decir que no nos falta más de la mitad del trabajo.

Dejando a un lado los preparativos otro asunto de vital importancia comenzó ha correr por los pasillos del instituto: con quién ir al baile, quién se lo pediría a quien, etc.

Por supuesto Rachel irá con Scott, Carol con Aaron (ambos hacen una linda pareja) y Luz supongo que con Tom, no es seguro pero ella siempre nos sorprende con su elección y yo sola obvio.

El lunes de la última semana la escuela era una locura, las chicas están eufóricas con la elección del vestido ideal y claro con el peinado, zapatos y accesorios que completaran el vestuario.

En química el Profesor McGregor presentó al nuevo estudiante de intercambio.

“Buenos días es un placer conocerlos, me llamó Alexander Pis Grand y espero que me puedan enseñar.”

“Alex!!!!!” exclamó Luz tan alto que todos nos volvimos a observarla.

“Hola Luz cómo has estado prima?” la saludó besando el dorso de su mano como todo un príncipe.

Alexander Pis Grand no solo es el primo de Luz sino que también es el heredero de una de las cinco casas reales Shader.

La palabra hermoso o perfecto no hacen justicia a su belleza, su cabello dorado cortado prolijamente cae sobre su frente casi tocando sus cejas y en la parte posterior llegaba hasta la nuca. Sus ojos más claros que el jade son hipnóticos y sus labios hacen agua tu boca con el deseo de probarlos, con un metro noventa y delgado su cuerpo esta perfectamente moldeado.

Lleva puestos unos jeans negros y una camisa blanca con los tres primeros botones sin prender, aunque la camisa fuera holgada no esconde nada bien su infartante cuerpo. Sus padres son ingleses pero se trasladaron a Rumania y él nació allá por eso su raro acento.

“Bueno hay un banco vacío al fondo del salón pero hoy te sentaras con Strauss y Grey” dispuso el profesor. Escuche resoplar a End y también decir “Perfecto”, ahogué una carcajada por el repentino ataque.

“Permiso Er., cómo has estado, te acuerdas de mi” preguntó casualmente y si y lo recordaba pero me asombro que el lo hiciera, solo nos habíamos visto una vez hace años cuando su familia visitó a Luz un verano.

“Hey claro que si, pero me sorprende que alguien como tu lo haga”.

“Lastimas mi ego con eso de alguien como tu”

“Vamos, si tu no fueras un seductor de primera me lo creería” contrarreste.

El señor McGregor puso orden y nos explicó la tarea, una vez termino nos pusimos a trabajar y a continuar la conversación.

Me reí de cada chiste y me burlé de él todo lo que pude.

“Me dirás si te gustaron los regalos que te he mandado desde hace ocho años y también si recibiste mis cartas” preguntó tomándome por sorpresa.

“Claro me gustan tus regalos, si la mitad de mi armario y la decoración de mi cuarto son tus regalos. Y no te respondí las cartas porque no me interesa.”.

En ese instante se oyó un cristal romperse y alguien gruñendo, al voltearme Endimión tenía la palma de la mano hacia arriba y en ella se incrustaba un fragmento considerable del cristal. No me di cuneta hasta que el profesor observó mi brazo derecho en el que también había incrustado un cristal.

“Strauss acompáñalo a la enfermería y que te curen el brazo a ti también.”

“Vamos.” le susurré a Endimión, este se levantó de la silla y me siguió saliendo del salón.

Apenas pasamos tres aulas y llegamos al la salida cuando se quejó audiblemente, me giré al segundo y le sostuve su mano entre las mías.

“Te duele?, Te encuentras bien?” volqué toda mi preocupación en esas preguntas.

“Perfectamente y si no te molesta no me toques.” Replicó bruscamente.

No me molesté en lo más mínimo en el resto del trayecto, quien demonios se creía que era para hablarme de ese modo y encima que me preocupo por él.

”Ahí esta el error tonta no te tiene que preocupar” me reprendí a mi misma.

Cuando entramos a la enfermería Susan nos evaluó con su mirada y nos sentó uno en cada camilla.

“Bueno Eris comencemos contigo” dijo la señora de mediana edad.

“No es nada grave, atiéndelo a él primero yo puedo esperar.”

“Claro tienes razón”

“Mientras lo suturo quítate la camisa” me ordenó.

Saqué el cristal de mi herida y solté un pequeño gemido, Endimión lo oyó y me observó.

“Solo lo saqué” respondí ante su mirada. Tuve el placer de ver su expresión cuando me saqué la camisa de color negro y me quedé solo con mi top negro.

Caí en la cuenta que no solo él sino también la enfermera enfocaban su visión en mi tatuaje.

“Por qué le haces eso a tu cuerpo?” me reprendió Susan.

“Me gusta” dije encogiéndome de hombros.

“Cuándo te lo has hecho?”

“Hace unos meses y no, no me dolió” le contesté entes de que siquiera lo pensara.

“He terminado contigo, ahora te toca a ti” giró su banqueta en mi dirección y comenzó.

“Te puedes ir a clases ya” apuntó la señora a End.

“No está bien la esperaré”. Clavé mi mirada llena de odio en sus ojos y objeté.

“Claro que no gracias, porque primero tengo que ir al auto en busca de mi sweater. No puedo andar por la escuela con una camisa rasgada y manchada de sangre”, no puedo creer que le dí tantos detalles, algo no está bien en mi.

Justo a tiempo terminó de vendarme la herida di las gracias y salí disparada por la puerta.

Antes de que saliera del edificio End me tomó del brazo.

“Adónde crees que vas”

“Acaso eres idiota, te he dicho antes que a mi auto”

“Afuera hace diez grados y si sales te enfermaras”

“Gracias por la clase de medicina pero –“me callé al darme cuenta que se sacó su campera y la colocó sobre mis hombros.

“Oye” le grité dando un paso atrás.

“Es solo una campera no te morderá, pero tal vez yo si” y se hecho a reír se su broma.

“Ya quisieras” le dije rozando su mejilla con mis labios, sentí el temblor de su cuerpo me giré y eché andar por el pasillo; abofeteándome mentalmente por el absurdo coqueteo.

Volvimos a la clase y todos se quedaron viendo fijos en mi dirección por lo que llevaba puesto.

Las clases continuaron y por fin llegó la hora del almuerzo.

Alex se sentó con nosotras y por primera vez en semanas comimos solas nuevamente.

“Lindo lo que traes, hasta hace juego” se burló Carol.

“No puedo andar con la camisa en esas condiciones, y no se la pedí, es más me obligó a ponérmela” aclaré.

“Si claro, como si alguien pudiera doblegarte” Carol sarcástica otra vez.

“Bueno no es necesario que te lo quedes. Toma te traje algunos regalos” intervino Al.

Me acercó dos bolsas grandes una contenía un sobretodo negro de cuero con una fina capa de piel blanca forrando su interior, mientras la otra tenía un hermoso sweater tejido en lana color marfil; este es bastante grueso y calentito.

“Gracias aunque no puedo aceptarlos, basta de regalos”

“De acuerdo”

“Sorprendente, sin chistar siquiera” comentó Luz.

“Dije de acuerdo por el momento, el resto ya está en tu habitación y por favor dame el gusto de ver el sweater en ti” suplicó haciendo puchero; cómo negarme a eso.

“OK” poniendo mis ojos en blanco.

Me saqué la campera de End y me puse la prenda rápidamente, modelé para él y me encaminé con la chaqueta en la mano para devolvérsela su dueño.

“Gracias” y se la extendí, solo asintió con la cabeza. Que se muera grité en mi fuero interno, como podía tratarme de ese modo.

Terminamos de comer y nos fuimos todos al gimnasio. Demás está aclara que Endimión y yo nos sentamos a mirar puesto que la profesora dijo que no había que forzar las suturas.

En el aparcamiento End pasa la mirada de su mano a la motocicleta y viceversa, y una voz angelical que les juro que la odio gritó.

“Alex ven con nosotras y Eris tu lleva a Endimión a su casa, todo resuelto” Rach se dirigió a mi. Mi cara pasó por todas las expresiones comenzó con sorpresa luego indignación y por último odio.

Comenzaba a protestar pero Endimión robó mis palabras.

“Hey me dieron dos puntos no estoy manco y además donde voy a dejar la motocicleta”

“OK vamos acelera” lo retó Scott. Este se subió dio arranque pero no pudo acelerar debido al dolor que le proporcionaba el corte.

“Pero por qué no me puede llevar Aaron o Scott” protestó.

“Porque tenemos cosas más importantes” apuntó el primero.

“Pero Shion…” traté de imponerme pero ella me interrumpió.

“Le diré que has sido descortés y descuidada”

“Ya la capto”, caminé hasta el lado opuesto del estacionamiento me subí y arranqué. Crucé todo el espacio a unos 100,00 Km. por hora, lo que alarmó a todos.

Frené en seco justo a unos centímetros de mi príncipe y abrí la puerta del copiloto.

“Sube” y pude oír el correr de los cometarios y los alaridos de los chicos.

“No, tu no quieres hacerlo” me miró con esos impenetrables ojos.

“Claro que no, pero ella se lo dirá y me meteré en problemas; así que sube de una maldita vez” quise gritarle pero controlé el volumen de mi voz. Se sentó y colocó el cinturón de seguridad.

No me pude contener y comencé a reír tan alto que lastime mis oídos, el me miró extrañado pero giró su cabeza y suspiró. Para distraerme observé la mente de Rach y también vi y escuché lo que ella.

“Cómo puede conducir así, está loca” exclamaba Tom.

“Claro que no, tiene un perfecto control de todo lo que sea mecánico” contrapuso Carol, una sonrisa curvó mi boca.

“Eh, a dónde te llevo supuestamente.” Le pregunté.

“Ve al lado norte del centro después te guío.” Repuso en tono ácido.

“Quién es Shion” lanzó la pregunta con toda normalidad.

“Es nuestra abuela… Mm, no exactamente en el sentido familiar. Ella nos ha criado desde pequeñas y no voy hablar del por qué no estamos con nuestros padres”

“Acaso puedes leer la mente” dijo con indignación.

“Solo a veces, pero una mirada lo dice todo” mi golpee en mi conciencia, otra vez coqueteándole ESTUPIDA.

“Bueno vira a la derecha en la próxima, cinco manzanas más y habremos llegado” me indicó.

“La motocicleta se la llevaron mis amigas, si quieres te la traigo a la mañana” por Dios que se baje pronto estoy hablando idioteces. Puaj.

“No te molestes ya veremos luego” y me sonrió con aquella sonrisa que me deja la mente en blanco.

“No hay problema, ah y gracias por la chaqueta”. Con su mano herida está bastante torpe, lo ayudé con el cinturón y me alargué para abrirle la puerta lo cual nos dejó a escasos centímetros el uno del otro. Comenzó a sentirse esa extraña carga eléctrica y Endimión dijo “Lo siento” y salió del mini Cooper.

Wow! que era lo que vi en sus ojos, no podía saber que era. Hice el recorrido a mi casa en quince minutos un viaje de treinta y cinco; me siento más confusa que antes comenté para mis adentros.

Mis amigas me sintieron y llegaron detrás de mí en el enorme garaje.

“Dime cómo les ha ido” musitó Luz

“Vale ya déjalo, el chico y yo no encajamos y es un cretino total. Terminemos con el tema tengo hambre”. Me quejé.

Gracias a mis extrañas habilidades mis ojos mintieron al igual que mis palabras.

Esa noche soñé con él pero al despertarme no recordaba nada, lo deje pasar. Como si nada hubo pasado el día anterior el martes transcurrió en relativa paz.

Llegada la noche nos sentamos a cenar y Shion nos sorprendió.

“Bueno y cómo están preparándose para el baile”

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