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19 abr. 2012

Capítulo 10: Complicaciones


Una vez en el instituto, todos querían saber que había sucedido y cómo me encontraba. Repetí una y mil veces la misma historia de mis hermanas, y cuando me preguntaban cómo me lastimé les respondía que no recordaba bien; que todo lo tengo borroso.
El que más me sorprendió fu End, se mostró muy amable y cordial, y eso  levantó mis sospechas.
“Hola Eris, cómo te encuentras?”
“Bien, gracias” dije secamente
“Er- “
“Buenos días muchachos, empecemos los trabajos de hoy” lo interrumpió el Sr. McGregor.
Salvada por la campana, pero…qué se traerá entre manos? Y no es que sea desconfiada. Solo me extraña su repentina preocupación.
“Hey Eris!” me chistó Endimion.
“Strauss y Grey, dejen de platicar o quieren un reporte?”
“No señor” respondí.
“Eris….” Insistió.
Pero no lo consiguió, ya que por estar viéndome no se dio por aludido que le Sr. McGregor nos tenía en la mira.


“Bien Strauss, Grey? Si tanto quieren hablar, vayan por los reactivos a la sala de profesores.”
QUEEEEEEÉ????!!!! No, debe ser una broma.
Increíble, el universo si está en mi contra y por si fuera poco también el profesor. Tengo que cruzar toda la escuela para poder ir a buscar los malditos reactivos. Mi vida no puede ser más injusta.
“Pero yo…” dije.
“Apresúrense” me regañó.
Una vez que el profesor terminó con la explicación, nos marchamos hacia el recinto de los profesores y al desaparecer de la vista de todos, Endimion volvió otra vez a la carga con esa gentileza tan indiferente en él.


“Eris, yo quería disculparme sabes?” comenzó.
“Por qué?”
“Es que creo, que no me comporto como corresponde a tu alrededor y no me gusta ser descortés con las damas.”
“Mira, no te preocupes por mi Ok? No tienes que comportarte de ninguna forma delante de mi, quedó más que claro hace tiempo que no soy de tu agrado” le dije.
“Disculpa? Y cómo supones eso? Es que te molesta que me disculpe contigo?” preguntó.
“En verdad no inventé que no te agrado, se nota a la legua y déjame decirte que me importa muy poco tus disculpas” respondí.
“Creo que el sentimiento es mutuo y lo digo ya que es muy evidente el asunto de que yo tampoco te agrado en lo más mínimo” me acusó.
“Estás es lo cierto, te soporto porque estás con los novios de mis amigas y porque el bendito profesor de química nos puso de pareja. Solo por eso, no te hagas ilusiones niñito.”
“Ya lo sueñas princesa”


Cómo me llamó, bueno Eris te estás poniendo un poco paranoica no crees? Y además que idiota no darse cuenta de las cosas. Imbécil.
Ok, lo mejor será cortar todo esto por lo sano de una buena vez.
“Eso es lo que quieres. Ahora ya basta de estos juegos infantiles, ya aclaramos que no nos gustamos y ahora estaría de fábula que te callaras y termináramos de traer el pedido del profesor.”
Pensé que no se callaría, pero lo hizo y algo muy dentro de mí comenzó a llorar. Terminamos de recoger lo que necesitábamos y regresamos al aula.

Comenzamos con el proyecto y levanté mi brazo para poder escribir, y un fuerte dolor en mi hombro logró sacarle a mis labios un leve gemido.
“Eris, estás bien?” preguntó histérico.
“Nada, estoy bien, no hace falta que te alteres. Ya lo hablamos” le dije más cortante esta vez.
“Sigamos trabajando” dijo en tono sombrío.
Terminó la clase y con Luz nos fuimos a nuestra siguiente clase, por suerte química era la única asignatura en la que somos compañeros de pupitre.
Si bien no comparto banco con End en el resto de mis clases, pude sentir su mirada sobre mi en todo momento y me aguanté las ganas de voltear a verlo totalmente embobada.



Debido a que todos querían saber lo sucedido, Luz no pudo preguntarme nada y debió esperar hasta el almuerzo. Lo cual me alegraba mucho, no tener que soportar su interrogatorio e insinuaciones era algo para alegrase.
Salimos del aula y nos dirigimos a la cafetería, en el trayecto se nos unieron los demás (Rach, Carol, Aaron, etc.) y para mi desgracia también End. Lo impactante, es que venía con sus dedos entrelazados a los de Georgia.
No sentamos en la misma mesa de siempre y Carol trajo una charola con mi comida, estaba comiendo papas fritas cuando Tom me preguntó.
“Cómo estás Eris?”
“Bi-“comencé, pero Luz me cortó.
“Acosada” dijo ella.
“Acosada?” preguntó Rach.
“Bastante” confesé.
     “Si, hubieras visto a End avasallarla a preguntas y ella nada” aclaró Luz.
“Qué te dijo?” preguntó Carol.
“Nada, lo mismo que todos. Otro molesto” dije.
Tom frunció el ceño por mi comentario.
“Ouch, lo siento. No lo dije por ti” me disculpé.
En ese momento llegó Aaron, con su comida.


“Hey, vieron a los nuevos tortolitos? Con razón él hoy no se sentó con nosotros” acusó.
Ni siquiera me percaté que no estaba con nosotros, giré en la dirección que indicó Aaron y ahí estaban los os muy acaramelados y besándose!!!! Me volví mirando acusadoramente a mi –supuestas- hermanas, cómo no me habían informado de esto y por si fuera poco se lo veía feliz con ella.
“Hacen linda pareja, no creen?” lancé.
“Si, es verdad” respondió Tom.
“Bueno, cambiando de tema. Les parece pasar un fin de semana en la cabaña de mis padres?” preguntó Aaron.
“Si, claro” dije.
“Pero Scott no podrá ir” se quejó Rach.
“Tienes razón, podemos ir luego de que el Señor Egoísta se recupere” puntualizó Tom.
“Ok” dijimos todos juntos.


Sonó el timbre y nos levantamos para ir al gimnasio. Me quedé sentada, observando la clase una vez más y casi me dormí de aburrimiento; peor sonó el timbre y todos salieron del gimnasio.
“Chicas, si no se ofenden, quiero quedarme un rato” les dije.
“Eris, no puedes forzar la herida” me regañó Al.
“Ya estoy mejor y si no hago ejercicio no me recuperaré tan rápido” le aclaré.
“Bueno, pero no tardes sabes del incremento de actividad demoníaca que hay” me pidió Carol.
“Ok, solo será una hora quizás un poco más” les dije.
“Bueno nos vemos” dijo Rach.
“Pero- “ intervino Alex.
“Nada, la dejamos sola y punto” le dijo Luz tirando de su brazo.
Cuando salieron, Endimion y los demás se les unieron. Pude oír a Tom preguntarles por qué yo no me iba con ellas.
Ignoré su conversación, incluso bloqueé sus pensamientos y me coloqué los auriculares de mi ipod. Subí el volumen al máximo, y me concentré al en mis movimientos, no era de extrañar que me sumergiera de esa manera cuando estaba confundida.
No me importó saber qué fue lo que los chicos le dijeron a mis hermanas, por sus miradas estaba más claro que el agua que era un complot y la verdad no me apetece meterme en niñerías.


Giré sobre mis talones e invoqué a los elementos, baile por todo el espacio entre listones de fuego y agua. No sé cuanto tiempo pasó, solo recordé que no había hablado con Alex en todo el día y ese pensamiento logró romper mi concentración.
Paré en seco y observé mi reloj; eran casi las 19:30 PM. Me había obnubilado completamente, Shion me mataría y ni hablar de los demás.
Salí apresuradamente en dirección a los vestidores, por suerte tenía un bolso con una muda de ropa en mi locker; me duché tan rápido como pude y me vestí en segundos.
Llegué al estacionamiento y mi auto no estaba, no lo pudieron robar. A no ser que…
Tuvieron que ser ellos, no había otra explicación y juro que me las van a apagar. Mis hermanas no harían esto sin un buen motivo-


“Por fin, creí que me dormiría esperándote”
La vos provenía de la zona menos iluminada del aparcamiento, me resultaba extrañamente familiar y cuando volteé vi un par de reflejos violetas en la oscuridad. Como si tocaras un interruptor, el farol se iluminó y la figura de un ángel resplandeció bajo la irrespetuosa luz. Mis ojos no podían creer lo que veían, Endimion estaba apoyado a un costado de su motocicleta y con los brazos cruzados sobre el pecho.
“Qué haces aquí?” le pregunté.
“Te espero para llevarte. Fue un pedido especial” me aclaró.
Las voy a matar, esto fue orquestado por mis hermanas y sus novios, pero aún no entiendo la finalidad de ello.
“Vamos?” me invitó señalando la motocicleta.
“Ni loca, prefiero ir corriendo”
“Te desplomarías del cansancio, además tu casa está demasiado alejada de la escuela como para ir caminando y por si fuera poco no estás los suficientemente abrigada. Súmale a eso que tu pelo aún gotea el agua de la ducha.”
Yo desplomarme del cansancio, ja. Pequeño humano si tan solo supieras pensé, pero el tenía un punto y ese era que no había llevado abrigo ya que tenía mi auto; y peor aún, salí a las corridas de las duchas y no tuve tiempo de secar mi cabello. No es que valla a darme una neumonía o algo por el estilo, pero si agarraría un resfriado y el regaño sería más duro.


“Toma, póntela” me dijo extendiendo una abrigo hacia mi.
“No gracias, no tengo frío… y exactamente cual fue ese pedido especial?” la curiosidad me mataba.
“Eso no es de tu incumbencia y por cierto, te vas a subir o tengo que obligarte?”
“Me gustaría verlo” le reté.
“Tu lo pediste” me dijo.
Avanzó a paso firme y ligero hacia mí, me tomó por la muñeca del brazo sano y me jaló hasta la motocicleta.
Me estaba divirtiendo, pero no soy una buscona y como el chico tiene novia…mejor lo dejamos hasta aquí.
Me apoyó sobre la moto y situó el abrigo sobre mis hombros, insinuando que me lo pusiera y eso hice. Cuando me lo ponía, incliné mi rostro en dirección al suelo y le pregunté lo que me venía molestando desde que lo vi en ese lugar.
“Gracias, pero no deberías de hacer esto con Georgia? Ella es tu novia” le recriminé, aún con la cabeza gacha.
 “Celosa?” preguntó más que irónico.
“Claro que no-”


Me quedé a mitad de la frase, al levantar mi cara me encontré a centímetros de su rostro y volví a perderme en la inmensidad de sus ojos.
“Me decías?” dijo rozando levemente sus labios con los míos.
“Eso quisieras, pero no me gustas ni una pizquita Don Juan” le susurré de la misma forma en la que me habló antes.
Seguimos discutiendo un tiempo más y todo terminó cuando situó su mano en mi cintura, mi tatuaje estalló en llamas y todo mi cuerpo se estremeció ante la reacción. Él lo percibió como una señal de que me estaba congelando.
“Vamos, no digas un solo pero y móntate de una vez.”
Como sucedió antes, con el accidente en química, no puse objeción e hice lo que me dijo.


Estaba perdida en el contacto con su cuerpo y no me había dado cuenta, que solo faltaba un cuarto de camino hasta la casa. Fue justo en ese momento que nos atacó, el Luord alzó la moto causando que golpeáramos el pavimento duramente y solo pensé en salvar al indefenso humano junto ami.
Nos paramos rápidamente y vi en los ojos del muchacho todo lo que temía, el demonio se situó frente a nosotros y supe que no teníamos alternativa.
“CORRE” le grité a End.
“No te dejaré sola con eso.”
“Yo puedo defenderme, solo huye” le supliqué.
 Pero como antes mi reacción fue tardía, el Luord estaba parado detrás del muchacho y como si su cuerpo fuera de mantequilla, con su mano atravesó de lado a lado el pecho de mi chico.
End cayó de rodillas instantáneamente y mientras caía me observaba fijamente, sus labios se movieron pero no emitieron sonido alguno. Ay no pude soportarlo, llamé a Shadow y a las demás; liberé mi fuerza y me abalancé sobre el demonio con Glospolina en mi mano.


El desgraciado es mucho más rápido y como resultado yo tenía diversas laceraciones en el cuerpo, no sé cuanto tiempo transcurrió antes de que llegaran mis refuerzos. Mi contrincante frenó la lucha, volteó a ver en la dirección por la que llegaban las demás y me habló.
“Un gusto conocerte al fin, Princesa. Nos volveremos a encontrar y por cierto mi nombre es Anton” me dijo y desapareció
“Eris!!” gritaron al verme.
Una sacudida en mi hombro fue suficiente para traerme de regreso a la realidad y para centrar mi atención en algo más importante: Endimion.
“Luz, un conjuro de sanación?” le pedí.
“No sé si funcione, pero lo intentaré” me dijo.
Comenzó a recitarlo, mientras el resto de nosotros estábamos expectantes a su reacción y cuando ella terminó, al cabo de unos segundos End movió sus párpados.
“Eris, cuanto ha visto?” reclamó Carol.
“Desgraciadamente, todo. No te preocupes, yo lo soluciono” dije.
“Qué harás?” pidió Alex.
“Borrarle la memoria, al menos lo sucedido recientemente” aclaré.
“Eris estás…” me dijo  jadeante End.
“Shh… todo está bien” le aseguré.
“Pero…”
“Shh.”
Lo acallé nuevamente, mientras me arrodillaba a su lado y tomaba su rostro entre mis manos. Lentamente me acerqué a él y lo besé, una por una fui borrando las escenas del ataque.


Lo que más me sorprendió, fue que no puede acceder a ninguno de sus recuerdos anteriores; ni siquiera un solo pensamiento. Terminé de borrar cualquier rastro de lo sucedido, me separé de su boca y un agudo dolor traspasó mi pecho.
Ese era nuestro primer beso y él no lo recordaría, insistí en olvidarme de él, casi había logrado que lo asesinaran. Me volteé y vi a Alexander con su vista fija sobre mi, esos ojos reflejaban dolor, odio y a su vez anhelo (todo por el estúpido beso).
“Bueno, ya está hecho” dije. “Hay que llevarlo a su casa.”
“Yo lo haré” dijo Carol.
“Te acompaño” dijo Rach.
“Al, me llevas a casa?” le pedí.
“Claro cielo, vámonos.”
Y así culminó mi más terrorífica noche.

2 comentarios:

  1. Solcis! me muerooo!!! Ame este capitulo, y me encanta End! Es perfecto!
    Ya quiero leer el capítulo de mañana :D

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Qué les parece????