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21 abr. 2012

Capítulo 12: Declaración


Me subí a mi auto estando más que cabreada, cuantas tretas me jugaría el destino y por si fuera poco, tengo que explicarles a todas cuando regrese.
Encendí el vehículo y salí a toda máquina sin siquiera mirar en la dirección en la que se encontraba.
Cómo podía tratarme de ese modo, aún se me hace imposible de creer que él sacara a la superficie a la cazadora y creo que vio algo más que eso, por la forma en la que reaccionó. Además, está el hecho de que quisiera recordar y claro cómo no lo querría, si con la conmoción del momento le borré los recuerdos y no los reemplacé.
Sumémosle a eso, el detallito del endemoniado tanque de gasolina y la extraña e intensa carga eléctrica cuando me acorraló. A caso el universo entero confabula en mi contra?.


Hablando de confabulaciones y esas cosas, a qué se debió el comportamiento de End cuando nos vio entrar al pasillo. Lo que más me sorprendió, es que automáticamente al verme (no quiero sonar egocéntrica, pero es lo que me pareció) soltó la mano de su novia y me quedó viendo. Por primera vez mis ojos reflejaron mis sentimientos, creo que él no se dio por aludido, ya que cuando conectamos nuestras miradas él nos observaba totalmente ceñudo. Al principio, supuse  que era por la noche anterior y luego comprendí; no me veía fijamente por estar molesto.
Sino que miraba de esa forma a Alex. Claro, si me mantenía oprimida contra su esbelto cuerpo y situaba sus manos sobre la piel desnuda que mostraba mi atuendo de hoy.


De pronto, otra pregunta tomó posición sobre todo pensamiento: está celoso?
No, eso no es verdad. Él está con esa muchacha, quien podría competir en belleza con cualquier modelo y sin embargo, no nos llegaría ni a los talones.
Pero incluso Alex dijo que era bonita, Alex…Alex. Casi se me olvida que no he podido hablar con él y hoy casi me había suplicado al oído que habláramos por la noche.
No quise detenerme a pensar en qué tema sería, peor supuse que no me gustaría en lo absoluto y nos pelearíamos por mi respuesta. No me había dado cuenta de que ya había llegado a la casa, traté de tranquilizarme y parecer desentendida con el tema. Estacioné y me dirigí a la cocina, donde ya todos estaban ayudando con la elaboración de la comida.


“Hola” dije.
“Hey, cómo te fue?” quiso saber Shion.
“Supongo que bien”
“Supones?” dijo Carol.
“Bueno, de todas formas se enteraran. Endimión está también en esta clase  y por eso es supongo, no me agrada” me quejé.
“Bueno niña, no es para tanto, no le des importancia y listo. Ya verás que no te molestará tanto” dijo Shion.
Quise decirle que se equivocaba, que por más que no le diera importancia y le ignorar, ese chico se seguiría metiendo conmigo. Quise contarle lo de esa tarde, pero no tuve el coraje y solo abrevié mi respuesta.
“Si tú lo dices” dije encogiéndome.
Me acerqué a la mesada a tomar una galleta y Alex se situó a mi diestra.
“Eris podremos hablar antes de la cena?” me dijo.
“Cuanto falta para la cena” pedí.
“Un buen rato” dijo.
“Ahora volvemos” dijo Alex.
No terminó de decir esto, que me tomó por la muñeca y me arrastró hacia la noche por la puerta trasera.


Caminamos hasta una formación rocosa que está situada en el límite del bosque; Alex hizo ademán para que me sentara y así lo hice.
Alexander estaba muy nervioso, jugaba con sus inquietos dedos y mantenía la mirada perdida en algún punto en el horizonte. Me extrañaba muchísimo tal comportamiento en él, un chico que no tenía inhibición alguna y que era todo un Don Juan con las mujeres; no quise mirar sus pensamientos y dejarle así un poco de intimidad.
Los segundos seguían avanzando, y Alexander no articulaba palabra alguna. Quise cortar con aquello que le incomodaba, no podía verlo en ese estado y decidí mostrarle mi último descubrimiento.
“Te puedo mostrar algo?” comencé.
Cuando él giró su rostro hacia mí, y supe que tenía toda su atención, se lo mostré. Alcé mi mano derecha y al instante una flama de un color azul intenso, la recubría por completo.
“Cómo…un hechizo?” me preguntó.
“Hay poderes que puedo invocar sin conjuros y este es uno. No te parece hermoso el color?”
“…”
“Veo que te encuentras mejor. Ahora, sabes que puedes hablarme de lo que sea y no hace falta que me vengas con rodeos.
Si no te importa, me dirías qué es lo que te tiene de esa manera?” le dije.
Al momento en que terminé, se tenso a tal punto que apretó sus manos en puños y sus nudillos se tornaron blancos por la fuerza que ejercía. Extendí mi brazo, situando mi mano sobre una de las suyas y ejercí cierta presión, de modo que le inspirase confianza.
“Alex…, nos buscan” le dije.


Oí decir a Shion que la comida estaba lista y enviaba a Rachel a buscarnos, no me percaté del tiempo que pasamos sin decir palabras. Alex mirando a la nada y yo viéndolo a él, su rostro pensativo no me gustaba en lo más mínimo.
Qué debería de haber pasado, o debería de estar por suceder, para que se comportara de ese modo y yo no podía hacer nada para animarlo. Me sentía mal, él era la única persona que no me presionaba por mi forma de ser; digo esto porque incluso las muchachas y Shion, que me conocían desde pequeña, algunas veces lo hacían.
“Vamos?” le pregunté.
En eso llegó Rach, con una sonrisa pícara y poniendo sus manos detrás de su espalda, nos comunicó que la cena ya estaba lista. Caminamos de regreso a la casa, cenamos y Shion nos dijo que por estos días no entrenaríamos.


Como no tenía mucho para hacer, puesto que durante el almuerzo había terminado todas las tareas que nos asignaron y decidí salir a corre. Salí sola, me perdí en mis pensamientos y mientras aceleraba el paso, mis cavilaciones se profundizaron.
Qué era lo que tenía Endimión, cómo era posible que solo él fuera capaz de sacar a la luz a mi cazadora y lo más importante: qué era lo que me sucedía a mi con él.
La respuesta no era fácil, no es que no me resulte atractivo; pero hay algo que me produce atracción y a la vez un rechazo enorme hacía él.
Cuando regresé a casa,  busqué a Alex por todas partes para seguir con la plática y era obvio que no lo encontraría. Eran pasadas las tres de la madrugada y él ya debería de estar durmiendo.


Nunca fui de dormir mucho, ni siquiera de bebé (o al menos eso dice Shion), cuanto mucho dormiré unas cinco horas y eso era lo máximo. Pero ayer me excedí, entre que llegué, me duché y me dormí se hicieron las cinco de la mañana y solo puede dormir hasta las seis y treinta; las demás comenzaron hacer demasiado ruido como para seguir durmiendo.
“Ya cállense!” les grité lanzando mi almohada contra la puerta.
A regaña dientes me levanté, mojé mi rostro con agua fría para espabilarme y me miré al espejo. Sería inútil tratar de maquillarme, solo me iba a ver peor y a decir verdad, no me sentía con ánimos tampoco. El día de hoy hasta mi vestimenta reflejaba mi humor, me vestí con un Jean roído y con cortes de color celeste, un buzo negro (el cual me queda uno o dos talles más grande) y unas converse negra. No quise hacer mucho con mi cabello, así que solo lo cepillé y dejé que se acomodara como quisiera.
Bajé a desayunar y como era de esperarse todos se quedaron viéndome. No es como si hubiera bajado desnuda, es solo que mínimamente todos los días me maquillo y hoy era una excepción.


“Vaya! Nos levantamos con el pie izquierdo” exclamó Shion.
“No has dormido verdad?” preguntó Carol.
Solo me encogí de hombros. Me senté y tomé mi desayuno, al mirar al pobre de Alexander me di cuenta que no tenía la menor idea de lo que sucedía.
“Hoy no estoy de buen humor, por eso estoy así vestida y no me han dado ganas de usar maquillaje. Hace mucho que no me pasaba este mal humor y es normal que te sorprendas” le aclaré.
“No te ves nada mal, es más, estás hermosa” me dijo.
“He tenido días mejores” dije en tono coqueto.
Todos estallamos en risas y en pocos minutos me sentía más animada, aunque estaba sumamente cómoda y no subiría a cambiarme.


Entramos al garaje y le aventé las llaves del auto a Al, alegando que no quería manejar. La verdad es que, el recorrido lleva entre treinta o cuarenta y cinco minutos y yo lo hacia en quince; por ende y sabiendo que Alex era un conductor prudente, aprovecharía la ocasión para echarme una siestita.
Alexander quedó atónito ante mi pedido y prácticamente tuve que empujarlo para que se subiera, una vez logrado mi cometido me senté en el asiento del copiloto recliné el asiento y me acurruqué más que dispuesta a dormir.
Ni siquiera salimos del terreno y yo ya estaba como en el quinto sueño, extrañamente no soñé con nada y eso que he estado teniendo recurrentes pesadillas.


Comencé a despertarme, cuando sentí una tibia mano sobre mi mejilla y la cual trazaba pequeños círculos sobre esta. Abrí lentamente mis ojos y me encontré con que Alex estaba a una muy corta distancia, había reclinado el asiento y apoyaba su codo derecho en el apoya cabezas. Su cabeza yacía sobre su mano y con la mano izquierda, se dedicaba a acariciarme.
Sus facciones estaban relajadas, como si disfrutara de verme dormir.
Me incorporé y le enfrenté.
“Cuánto tiempo he dormido?” dije estirándome.
“Una hora al menos” me informó.
“Llegaremos tarde” exclamé.
“Estás tan dormida, que ni viste a qué hora nos fuimos. Mira” dijo señalando el salpicadero.
Casi me da un infarto, todavía teníamos diez minutos para entrar y de ahí en más volvimos al comportamiento de la noche anterior. Alexander se tensó y se dedicó a ver por la ventana, ahora que me doy cuenta… la escena de antes debía verse muy bochornosa, lo miré y sin decir palabras el asintió y salimos del auto.
No exagero si les digo que todo el instituto fijaba la vista sobre nosotros, no era usual vernos así a ninguno de los dos.


Comenzaron las clases, y casi todos los profesores nos habían pedido diversos trabajos y había que entregarlos hoy. No tuve percance alguno, pero varios de mis compañeros si y eso incluye a Rach.


En química y matemática, decidieron tomar un examen sorpresa y nuevamente no tuve que ni esforzarme. Perecía como si nada el día de hoy pudiera captar por completo mi atención, bueno a excepción de una persona… Endimión Grey.
Sentía su mirada en mi espalda a todo momento y eso me fastidiaba, de seguro seguiría con lo del tanque de gasolina y todo eso; acaso volvemos a la época de la inquisición y éste  la personificaba?
A la hora del almuerzo, End volvía a comportarse como ayer repelía a Georgia si yo estaba delante suyo y la dejaba acercarse si no los veía. Con esta extraña situación y sumándole el comportamiento de Alex, quien parecía querer seguir con nuestra plática y no encontraba el momento o solo se quedaba callado, estos dos conseguirían volverme loca.

Caminábamos a la única clase que nos faltaba, gimnasia y hoy tendríamos una clase de defensa personal, la decisión fue tomada por el incremento de ataques en el último mes. Claro que ninguno sabe o supone que estos asaltos, o como quieran llamarlos, son hechos por demonios.
Elegimos parejas, los chicos harían de atacantes y los profesores nos mostraron los movimientos que debíamos realizar.
Mi pareja como siempre, era Alexander y él era mucho mejor que yo en el combate cuerpo a cuerpo; la última vez que nos vimos me tiró a la lona como unas veinte veces como mínimo. Tomamos posiciones, pero Alex no cooperaba ni siquiera hacia el esfuerzo de hablarme y hasta ahí aguanté.
Lo tomé por el brazo y lo lancé al suelo con toda la fuerza que pude, no me importó que nos vieran él había roto mi límite.


“Eris- “ me dijo ahogadamente.
“Eris nada, te lo has buscado. Qué rayos tienes, me tienes harta con esa actitud.
Me importa un rábano si está lista la cena o que la mismísima casa se prenda fuego, hoy a la noche hablaremos de esto. Por Dios qué diablos te pasa?” le grité.
Él se incorporó haciendo una mueca, seguramente de dolor por el golpe y se me acercó.
Me tomó con un brazo por la cintura y me atrajo hacia su cuerpo, apoyó su frente sobre la mía y al cabo de unos segundos así acercó sus labios a los míos. Los mismos se movieron gesticulando dos palabras y al mismo tiempo moviendo los míos mientras lo hacia, esperé oír el sonido de aquellas palabras al salir de su boca pero fue en vano y se alejó.
En ese instante me percaté que mi tatuaje estaba tibio, o mejor dicho unos cuantos grados más arriba que mi temperatura corporal. Acaso esto quiere decir que mi guardián es él?
Pero no era lo mismo que con Endimión.
Me rasqué la cabeza y le grité.
“Idiota.”

Me sonrojé mucho, todos habían sido testigos de la extraña escena y me asomé en la mente de las personas para prepararme para los rumores de mañana.
Mis hermanas victoreaban a Alex, pero no entiendo el por qué, y para el resto de la clase solo fue una rara escena y todos se preguntaban qué me había susurrado.
Pero para mi sorpresa, logré captar un pensamiento el cual nunca creí posible y lo mejor de todo es que por fin pude oírle.
“Lo mato, cómo se atreve. Ella es…”
Diablos justo ahí se tiene que cortar, me dije a mi misma. Aunque fuera solo unos segundos y esa inconclusa frase,  pude oír los pensamientos de End por primera vez y eso solo me bastaba para quitar el mal humor.
Seguimos con los ejercicios hasta que la clase terminó le pedí a Alexander hablar seriamente a mi regreso, puesto que hoy tenía francés y no volvería con ellos.


Caminaba por el corredor y doblé en una esquina para llegar a mi casillero, el cual estaba ubicado a una hilera de distancia del de Endimion.
Cuando digo que algo habré hecho en mi vida pasada, estoy cien por ciento segura.
Mi mala suerte me azotaba una vez más, torpemente enredé mi pie con las correas de una mochila que estaba tirada en el suelo y trastabillé cuando el dueño de mi trampa haló de la mochila. Hubiese caído de espaldas, si un fuerte brazo no me hubiera agarrado por la cintura; ese mismo brazo me sostenía firmemente y soportaba todo mi peso.
Su mano apretaba fuerte, pero sin lastimarme mis costillas y fue en ese momento en que lo oí.
“Hay!!” casi gritó.
Eso solo bastó para atraerme a la realidad.
Era Endimion quien había gritado, quien me había sostenido de esa manera y quien provocaba esas sensaciones en mí.
“Me quemaste” me acusó.
“Debe de ser porque venía apurada, me debo de haber sobre saltado.”
“Pero tu espalda se siente arder” insistió.
“Solo lo imaginas”
“No-“
Lo acallé poniendo mi dedo índice sobre sus labios.
“Déjalo así vale?” me alejé.
“Lo siento y gracias” le dije volviéndome y dándole una alegre sonrisa.



Llegué al salón y me acomodé en mi pupitre, detrás de mí entró la profesora Gloss. Ella es joven, quizás unos treinta y ocho años, piel crema y cabello castaño rojizo; y también tiene un perfecto acento francés.
Siempre dice que se debe a los años que vivió allí cuando pequeña y el amor que siente por ese idioma. La señorita Gloss solo hablaba francés durante los ejercicios o durante la lectura.
“Sr. Grey, su primer día y llega tarde” indicó la profesora.
“Lo siento, me paralizó una sonrisa” repuso y me miró de reojo.
Qué descarado pensé, aunque la sin vergüenza fui yo y no lo digo por sonreírle, sino por flirtear nuevamente con él.
“Tome asiento” le advirtió.
“Hoy comenzaremos con la lectura de Galatea, la autora en las primeras páginas nos deja una pequeña introducción y también como verán, este libro carece de un prólogo o prefacio o cualquier tipo de introducción a la historia; exceptuando estas cortas líneas.
Hoy haremos un debate sobre este pequeño resumen, de tarea deberán leer los primeros diez capítulos y la próxima clase habrá un examen” prosiguió.


Todos se quejaron, pero no había nada que hacer para evitarlo y con resignación comenzamos la lectura. La profesora Gloss comenzó a leer.

DANS LE TEMPS DISTANT, DANS UN MONDE LOINTAIN. DEUX ÂMES SONT DESTINÉES LA UNE À L'AUTRE.
UN MONDE DANS UNE GUERRE, L'AMOUR DÉFENDU ET UNE DESTINATION  INÉVITABLE.
C'EST UNE HISTOIRE DE L'AMOUR, OÙ TOUT PEUT SUCCÉDER, TU PERMETS-TOI DE COURIR PAR CES PAGES ET VOYAGE EN CE MONDE INCONNU ET ATTRAYANT.
TU INIVITO À LIRE, TU UN DÉFI Y A UN CROIRE ET SURTOUT IL T'A DÉFIÉ À FAIRE LA COUR À TOI.

(EN UN TIEMPO DISTANTE, EN UN MUNDO LEJANO. DOS ALMAS ESTAN DESTINADAS LA UNA A LA OTRA.
UN MUNDO EN GUERRA, UN AMOR PROHIBIDO Y UN DESTINO INEVITABLE.
ESTA ES UNA HISTORIA DE AMOR, DONDE TODO PUEDE SUCEDER, DEJATE CORRER POR ESTAS PÁGINAS Y VIAJE A ESTE MUNDO DESCONOCIDO Y ATRAYENTE.
TE INIVITO A LEER, TE RETO HA CREER Y SOBRE TODO TE DESAFIO A ENAMORARTE.)



“Bueno qué opinan?” nos indagó.
“Sin leer los capítulos no se puede dar una crítica muy buena, porque hay que leer para poder darla” dijo una compañera.
“En mi opinión es una pérdida de tiempo, siempre es la misma cosa y todos los novelistas repiten una y otra vez el mismo escenario.
Los protagonistas sufren por su amor incomprendido y este lleva a que realicen cosas osadas o, para mí, inútiles. No se les ocurre nada mejor que contar” dijo Endimion.
"REGARDE TU ES TROP IDIOT APRÈS AVOIR CRU CELA ET TON MANQUE D'EXPÉRIENCE SE VOIT.
POURVU QUE UN RAYON MALHEUREUX TE DIVISE"

("MIRA, ERES DEMASIADO IDIOTA AL CREER ESO Y SE NOTA TU FALTA DE EXPERIENCIA.
OJALA TE PARTA UN RAYO INFELIZ")

"UNE MADEMOISELLE STRAUSS, NE DEVRAIT PAS UTILISER UN FRANÇAIS SI AVANCÉ DANS CETTE CLASSE" LA PROF M'A GRONDÉ

("SEÑORITA STRAUSS, NO DEBERIA USAR UN FRANCES TAN AVANZADO EN ESTA CLASE" ME REGAÑO LA PROFESORA)

"JE LE SENS, CE N'A PAS ÉTÉ MON INTENTION IL EST SEUL QUI SAIT DÉJÀ" JE LUI AI DIT EN MARQUANT AVEC LA VUE END

("LO SIENTO, NO FUE MI INTENCION ES SOLO QUE YA SABE" LE DIJE SEÑALANDO CON LA VISTA A END)


La Srta. Gloss solo se limitó a sonreírme y prosiguió con la clase, me mantuve callada por el resto de la misa; ella tenía razón no podía utilizar un francés tan avanzado. Pero no iba a dejar que su mediocre opinión quedara sin refutar y bueno no tenía necesidad de estar, pero como no enseñaban rumano y el francés es el único idioma que no he estudiado oficialmente.
La profesora dio por terminada la hora antes de tiempo, todos  (me incluyo) estábamos felices de irnos antes. Salimos al pasillo y me dispuse a ir a la salida, cuando una mano se cerró fuertemente sobre mí ante brazo y me giró.


“Se puede saber por qué tomas clases de francés si ya lo sabes?” interrogó Endimion.
“Eso no te importa y lo hago porque me gusta vale? Si fueras tan amable de soltarme” le dije enarcando una ceja.
No dijo nada y tampoco me soltó, solo me quedó viendo como si lo hiciera por primera vez.
“Ahora” exigí y sacudí mi brazo.
“Por qué eres así?” me dijo.
“Creo que como soy o dejo de ser es mi problema y no tuyo, además creo que te lo diré resumiéndolo todo en una frase.” Suspiré y le dije.
“Porque estoy…hotirikiri kura yami no naka, mouira sae miena ashita he to shizu” le dije y me fui.


Entré a mi auto y necesitaba pensar, así que puse a todo volumen The World is Black. Todavía tenía que tener una larga plática con Alexander y estaba más que nerviosa, así que pisé a fondo el acelerador y llegué a casa en diez minutos (todo un nuevo record).
Entré como alma que lleva el diablo, todos estaban casi sentándose para comer y me apresuré a tomar por la muñeca a Alex.
“Afuera” le dije.
“Eris la comida” dijo Carol.
“Ni se te ocurra” bufé a Alex.
“Pero-“ dijo este.
“Un cuerno” sentencié. “Y no molesten.”
Salimos de la casa rumbo al bosque y lo guié hasta el pequeñísimo lago donde suelo entrenar. Él seguía sin pronunciar palabra y con eso saqué toda la rabia que he estado reprimiendo.
“Habla” le ordené.
 “De qué?” dijo haciéndose el idiota.
“Qué es lo que te sucede, o lo haces por las buenas o por las malas; tú eliges” amenacé.
“Si y qué harás?” me retó.
“De acuerdo si no lo dices, lo sacaré de tu mente y te recomiendo que no pongas resistencia o te dolerá”


Comencé a moverme en su mente, dejando que él me sintiera hacerlo; pude hacerlo sin que lo notara pero no me parecía justo.
Alex se estremeció ante la sensación y fijó sus ojos inyectados de ira y me tomó por los hombros.
“Rayos Eris” me gritó.
Me detuve esperando que haya comprendido lo delicado de la situación y lo que haré di no me lo decía. Al verlo tan enojado me dio un poco de miedo, el chico es imponente cuando quiere.
Pero si puede enfrentarme a los demonios, puede hacerle frente a casi todo, no?
“Me lo dirás?” demandé.
“Tú…tu eres mi problema, Eris” me gritó.
Me tambaleé no pudiendo mantener el equilibrio, como si mis piernas no fueran lo suficientemente fuertes para sostenerme y cuando pensé que caería, la mano de Alex se cerró en torno a mi brazo. De un tirón, me solté de su agarre y lo miré con inmenso dolor colmando cada célula de mi ser.
“Déjame explicarte” me dijo.
Solo pude negar con mi cabeza, tratando desesperadamente de tragarme las lágrimas que amenazaban con salir y sentía que si trataba de pronunciar palabra estallaría.
“Por favor, necesito decirlo” me pidió.
Seguí negando y me interrumpió, tomando mi rostro entre sus manos. Sus ojos suplicantes, pedían a gritos perdón y que lo oyera.
“Eris, te conocí hace ocho años y fue digamos que por casualidad. Estuve tan solo tres escasas semanas aquí contigo y eso bastó para tenerte en mi mente estos largos años, en lo único que pensaba era cuando volvería a verte.
Le pedí a Luz que me mantuviera al tanto de todo lo que te sucediera y de ser posible que me enviara foto tuyas. Te he enviado un regalo por cada vez que he pensado en ti, tratando de solventar de algún modo el vacío que siento al no poder formar parte de tu vida.
Ya sé que m reputación, que soy un casanova, que no busco compromiso y déjame decirte que nunca tuve la intención de cortejarte con la finalidad de un momento; todo lo hice por ti y para ti.
A principios de año, tomé la decisión de venir a vivir aquí y estar a tu lado; formar parte de tu vida y con eso sería sumamente feliz. Mis padres pusieron el grito en el cielo, yate imaginas lo que dijeron y para ser del todo sincero te lo diré.
Me dijeron que no podía, no con una Shader sin nombre y menos porque no se sabe nada de ti o tu familia. No me importó, aún así seguí con el plan inicial de venir aquí y amenazaron con desheredarme; eso tampoco funcionó.
Nada de lo que me digan me hará cambiar de opinión y por nada del mundo me apartaría de tu lado.”


No comprendía que trataba de decirme, sabía que me apreciaba demasiado y aún así no entendía por qué yo era su problema.
Lo miraba con plena confusión en mi rostro y las lágrimas al borde de mis párpados.
“Veo que no fui lo suficientemente claro” dijo y suspiró.
“Bueno aquí va: Te Amo, estoy incorregiblemente y perdidamente enamorado de ti. Eres mi demonio de hielo, la única que puede congelar mi infierno viviente  y la única que con una sonrisa derrite mi mundo entero.
La única para la que tengo ojos y por ti haría cualquier cosa.
Ahora por favor perdóname por mi comportamiento y dime si me comprendes?”
“Alex, yo…”

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