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12 abr. 2012

Capítulo 2: Sorpresas

No esperé a nadie me fui directo al salón de química, mi primera clase, lo más rápido que pude mis amigas se las apañaron para seguirme el paso pero sin pronunciar palabra alguna en mi dirección. Eso no quiere decir que no se formularan preguntas entre si con respecto a mi comportamiento extremadamente raro.

Al entrar me senté en el mismo escritorio de siempre, Luz me siguió y gracias al cielo no me preguntó nada en absoluto.

No fue hasta que el profesor McGregor entró y nos informó que hoy comenzaría un nuevo estudiante que dí importancia a su presencia. Se me paralizó el corazón en el mismo momento en el aquel muchacho cruzó la puerta, se presentó ante la clase con el nombre de Endimion Grey.

”Aunque prefiero que me llamen End” dijo con su mejor tono de simpatía y una sonrisa que hizo que mi pulso se acelerara.

Clavó sus penetrantes ojos en los míos haciendo que por primera vez en mi vida me ruborizara; el color rojo de mis mejillas no pasó desapercibido frente a la implacable visión periférica de Luz.

“Bonito color el que tu cara tiene, ¿acaso es por la mirada fija del nuevo sobre ti que te pusiste así?”.

El tono de la pregunta fue más burlón de lo esperado y logró sacarme de obnubilación por completo.

“Jaja muy chistosa, nada tiene que ver con ese chico y no me molestes más” fue lo único que logré articular.

“Bueno toma siento junto a la señorita Strauss. Ah, por favor Danvers (refiriéndose a Luz) le importaría hacer pareja hoy con Somers?” esto hizo que mis manos se apretaran en torno a la muñeca de mi hermana hasta que ella emitió una pequeña queja, lo que me hizo soltarla.

“Claro no hay problema” dijo ella y me lanzó una mirada que decía haber como te las apañas con esto.

“Hola soy End” dijo mi chico de ensueño con una sonrisa torcida que detendría el corazón de cualquiera.

“Hola” apenas logré que sonara como un susurro, inmediatamente me giré y me alejé lo mas que pude y fijé mi atención en el paisaje que ofrecía la ventana a mi izquierda.

Comenzamos con el trabajo que nos indicó el Sr. McGregor, pero sin mucha comunicación de mi parte; a decir verdad no le hablé en toda la hora.

“Te sucede algo, te sientes bien?” esta pregunta me tomó por sorpresa, pensaba que si mantenía distancia y guardaba silencio se percataría que él no es de mi agrado. Aunque no fuera necesario mi voz sonó con más brusquedad que la acostumbrada.

“No es de tu incumbencia”.

“Lo siento no fue mi intención molestarte, continuemos trabajando” a pesar de que quiso parecer despreocupado pude notar en sus ojos un rastro de enojo; lo cual me hizo que sintiera un frío invernal a mi alrededor. “Disculp…” opté por dejar la frase sin terminar ya que no serviría de mucho disculparme por algo que hice intencionalmente.

Al tocar el timbre que anunciaba el final de mi caótica clase, salí casi al trote en dirección a la siguiente asignatura.

No le di importancia a Luz, ni a los profesores que como siempre estaban acostumbrados a que fuéramos las mas inteligentes de la clase que ya no nos preguntaban nada, ni al resto de mis clases. Me quedé sin palabras al notar que End estaba en el 80 por ciento de mis clases.

Esto es acaso una mala broma del destino o algo por el estilo?

Me las ingenié como pude para llegar entera a la hora del almuerzo, estaba pagando mi comida cuando me sobresalté al escuchar que alguien hacia demasiado hincapié por mi persona en una conversación no muy lejos de donde estaba la caja y la mesa donde nos sentábamos. Era Tom, un muchacho de tercero quien ocupa el lugar de defensa en el equipo de futbol, nada del otro mundo; lo cierto es que el chico está de maravilla ninguna chica lo rechazaría (a excepción de mi). Le dije que no hará cosa de un año cuando trata de invitarme a una de sus descontroladas fiestas como su acompañante.

“Te refieres a Eris: Eris Strauss? Valla viejo si que te fijas, es la chica mas caliente de toda la escuela nadie ha podido salir con ella. No te ofendas pero no creo que te elija; la has observado con detenimiento a ella y a las demás?”

“A las demás?” dejo End con cierta confusión.

“Cielos tío, nunca he visto nada parecido. No lo digo solo por su cabello blanco y esos ojos suyos, sino que… no lo sé solo digo” Esta vez Aaron me dejó boquiabierta, como era posible que causara esa impresión en los chicos con estas tres chicas que son la reencarnación de las diosas a mi lado.

La estruendosa risa de Rach causó que todos en la cafetería se volvieran a mirarnos, sorprendidos de ver a tres de las cuatro chicas riendo a todo pulmón.

“Qué es tan gracioso” pregunté con más ingenuidad de lo que esperaba.

“Nada, es que deberías ver tu cara con la explicación que Aaron y Tom le dieron al chico nuevo sobre ti”. Carol trataba de explicarme entre lágrimas y risotadas.

“Al diablo con Uds.” Me levanté y fui hacia el gimnasio antes de que comenzara la hora para ver si podía disminuir mi enojo. Antes de que el timbre sonara me dirigí al aparcamiento y me metí dentro del auto.

Todos querrán saber cómo fue que todos pudimos oír esa conversación que estuvo hablada en tono casi de susurro., bueno es que como cazadoras y ya que no somos específicamente humanas tenemos un oído mas agudo que el resto de los humanos comunes; si nos entrenamos bien podemos por oír hasta a 100km a la redonda algo realmente sorprendente.

Luego de descargarme decidí hacer novillos por el resto del día, así que me fui a mi auto y sin pensarlo dos veces encendí el motor dirigiéndome a mi casa.

Al llegar, la mujer que me crió como si fuera de su propia sangre, la misma a la que quería como a una madre, estaba en el umbral del garaje con el ceño fruncido.

Sentí como si por primera vez la viera a conciencia, es la mujer más hermosa que vi; a pesar de sus setenta y largos años y me atrevería a decir que rozaba los ochenta con toda facilidad. Con una tez de color beige crema como la mía, ojos tan profundos y brillantes como el ónix. Su cabello de un gris humo que siempre estaba recogido en una apretada trenza y con una altura de metro setenta y cinco la hacían parecer la representación de una duquesa inglesa del siglo XVIII.

“Me dirás por qué llegas temprano y por qué las demás no vienen contigo”. Dijo Shion enfadada, pero claramente preocupada por mí.

Ninguna de las dos esperaba mi reacción. Instantáneamente corrí a una velocidad inhumana para abrazarla en el mismo segundo en que mis brazos la rodearon de mis ojos comenzó a brotar una cascada de lágrimas.

La abuela Shion me abrazó y me acunó contra su pecho hasta que me calmé.

“Lo siento y mucho sé que no debo mostrar tal debilidad ni siquiera a ti” dije avergonzada recordando una vez cuando tenía seis años me largué a llorar desconsoladamente a causa del abandono de mi madre biológica, y ella me contestó con tono de reprobación; pero en sus ojos solo se veía ternura, deja de llorar una Shader no llora bajo ninguna circunstancia.

“Eris tu no eres así qué es lo que te preocupa?”

“Me siento confusa y…y” esto no era mentira me sentía de ese modo a causa de la presencia de Endimión.

“Y qué, habla de una vez por Dios” soltando todo el aire que retuvo en esa sola frase y advirtiéndome que su paciencia tenía un límite.

“Y tengo miedo de muchas cosas como por ejemplo: no poder controlar mis poderes, no detener el avance de mi marca. Tengo sueños que no termino de comprender, me siento vacía Shion como si algo me faltara y temo que esa sensación no desaparezca.

Además tengo el extraño presentimiento que algo se avecina (negué con la cabeza cuando ella hizo ademán pe formular una pregunta sobre el tema) no sé lo que es, pero lo que si sé mi sangre, cada célula de mi ser cambia conforme esa sensación se incrementa”.

“Oh mi niña todo saldrá bien ya lo veras” lo cual dudaba seriamente.

“Puedo comer he irme a mi habitación antes hoy?” no solo lo dije para estar sola, sino también porque en verdad estaba cansada.

“Claro yo calmaré a las fieras” y soltó una leve risa.

Me recosté boca arriba y traté en vano de conciliar el sueño, no paraban de darme vueltas en la cabeza las frases de Tom y Aaron.

No tendría que sorprenderme tanto, yo tengo lo mío también. En mi metro sesenta las curvas de mi cuerpo eran tan prominentes como las de Rachel, la falta de pigmentación en mi cabello lo hacia tener un color blanco casi plateado el cual me llega hasta cintura, cortado en capas desiguales unas más cortas que las otras y mi adorado flequillo que disimulaba muy bien el color de mis ojos con su largo.

Mis ojos son incluso más celestes que el cielo en pleno día que casi tocan el blanco. El labio inferior levemente mas carnoso que el superior pero no tanto como para desentonar y como les dije antes tengo la piel de un color beige crema.

Claro que con los dotes de mis hermanas ya soy un bicho raro a mi parecer. Ah, mencioné que me encanta vestirme de negro y blanco o rojo.

Caí rendida en un profundo sueño que fue el más vivido de todos.

Estaba parada en medio de un bosque de colores rojo y bordo por donde mirase solo había el fantasma de la muerte que deja solo oscuridad a su paso. Justo ene ese momento alguien pronunció mi nombre en una lengua que no reconocí pero entendía a la perfección, al voltearme vi a un hombre alto como de casi dos metros muy musculosos pero al mirarlo fijamente noté que su rostro no era completamente humano ni tampoco lo que los de su especie llaman híbrido.

Tenía los ojos del mismo color de los míos pero al centrar su vista en mi se volvieron negros que parecían contener un abismo en ellos. Sus facciones eran algo raras con el mentón un poco más ancho de lo normal; comprendí inmediatamente por qué había unos afilados dientes escondiéndose en su interior, y por si esto fuera poco de su espalda aparecieron unas alas de la misma forman que tiene los murciélagos.

El sueño siguió en varias imágenes que no alcancé a asimilar debido a lo rápido que se sucedían unas a las otras.

En ese instante comenzó el avasallante dolor del fuego en mi nuca, no pude evitarlo grite a todo pulmón lo cual estoy segura se oiría a kilómetros de distancia.

“En qué estaría pensando esa tonta para irse de ese modo” Rachel le preguntaba a Carol la cual como respuesta se encogió de hombros.

“Notaron cómo se puso con el comentario de Tom y Aaron sobre ella. Aunque pensándolo bien no era a ninguno de ellos que le prestó atención sino al chico nuevo Endimión Grey” repuso Luz quien reflejó en su rostro duda y meditación a la vez.

“No estarás insinuando que a Eris le gusto el chico” preguntó Carol con todo el doble sentido.

“No sé si es eso la noto incómoda más que avergonzada” intervino Rach. Las dos se la quedaron viendo con la misma pregunta por formular: desde cuando Rachel era tan observadora?

“No me miren así yo también me preocupo” se quejó con vos infantil.

“No estoy segura pero que algo le molesta o le incomoda seguro y saben como es, no va a contarnos nada hasta que ella misma lo resuelva. Siempre es así.” Sostuvo Carol aun preocupada por mi extraño comportamiento.

“Bueno seguro se encuentra en casa hablemos con ella al llegar bien?” dijo Luz.

“Claro, seguro” contestaron al unísono.

“Hola Shion ya llegamos” gritó Luz.

“¿Qué sucede? ¿Eris está bien?” interrogó Carol a la anciana cuando se percató de la preocupación que reflejaban los ojos de esta.

“Ella se encuentra bien solo está cansada se fue a dormir, quieren comer?” Repuso Shion antes de que ninguna pudiera seguir con el interrogatorio.

Se sentaron a cenar pero fue en ese momento que comenzó mi agonía.

Subieron las escaleras en dirección a mi dormitorio corriendo, al entrar en la habitación la anciana mujer tocó mi mejilla con el dorso de su mano derecha y la retiró de inmediato al sentir el calor abrasador que recorría cada milímetro de mi piel.

“Está hirviendo traigan hielo ahora” exclamó.

“Glacial” conjuró su elemento Carol y la temperatura del cuarto descendió notablemente.

“Eso ayudará por el momento pero… (Shion se interrumpió y rotó mi cuerpo ardiente de modo que mi espalda y el tatuaje quedaran expuestos.

“Imposible…traigan vendas” pidió mi abuela.

“Por el amor de todos los Santos eso es sangre” soltó Rach mirando mi camiseta ensangrentada.

El líquido rojo no brotaba de un herida sino de mi tatuaje, la sangre trazaba todo el recorrido de el mismo; comenzaba en la base de mi nuca girando levemente hacia delante sobre el lado izquierdo de mi cuello bajando por el centro de mi espalda ramificándose hacia el hombro derecho y bajando por el mimo hasta llegar a mi muñeca.

El tatuaje se extendió incluso más al sur de mi cuerpo siguiendo la columna vertebral hasta terminar a la altura de la cintura curvándose hacia a delante y finalizando en mi cadera izquierda por debajo de la línea del pantalón.

El dibujo que la sangre imprimió en la camiseta no era simples líneas sino un complicado tribal de puntas, no sé exactamente como describirlo pero es impresionante a la vista de cualquiera.

El dolor como el ardor comenzaron a remitir y pude salir del trance y abrir mis ojos, al hacerlo vi mi reflejo en el espejo de cuerpo entero; la imagen me impactó debido a que mis ojos se encontraban totalmente negros lo que me hizo recordar a los demonios.

Me erguí en la cama sobresaltando a todo el mundo.

“Eris… (Carol me sacudía los hombros) Eris háblame”.

“Shadow” no es un conjuro sino una invocación lo que hice.

En el medio del cuarto apareció un Murf, estos son demonios del mundo oscuro como tiene un bajo nivel de poder lo único de lo que son capaces es de cambiar su forma. Solo se pueden transformar en animales.

“Todas atrás” exclamó Shion situándose frente a la criatura interponiéndose entre ella y nosotras. Con un rápido movimiento la anciana mujer materializó su arma.

“NO, no va atacarnos no lo lastimes” grité y caminé en dirección a la bestia y esta en respuesta acerco su hocico a mi mano. El Murf tomó la forma de un tigre blanco pero con un tamaño mucho mayor que el modelo original.

Pasé mis brazos alrededor del cuello del animal y en ese momento el Murf cambió su forma a la una cría de tigre, instintivamente lo tomé entre mis brazo y lo acuné.

Horas más tarde nos encontrábamos en la biblioteca discutiendo sobre mí.

“Es que se te ha zafado un tornillo, consumes drogas o qué?” demandó Carol.

“No estarás ebria no?” Rachel preguntó en tono irónico.

No pronuncié palabra alguna, solo me limité a masajear mis sienes con los dedos tratando de que la terrible migraña desapareciera.

“Ella me convocó o mejor dicho su sangre”, emití un grito ahogado como las demás al notar que el que habló fue Shadow. Por lo general y nunca había oído hablar de ello, los Murf no tiene más poder que para cambiar de forma; pero este no solo hablaba sino que lo hacia por medio de la telepatía.

“Cómo…”

“Cómo es posible? Ni yo lo sé, pero ella es mi ama y me ha convocado” completó Shadow la in formulada pregunta de Luz. Miré incrédula al pequeño felino en mi regazo con millones de preguntas en los ojos.

“Maestra yo no tengo la información ha esas interrogantes.” Comprendí que me hablaba solo a mi esta vez y las cuatro mujeres esperaba una respuesta de mi parte.

“No lo entiendo y no se más que lo mismo que ustedes” respondí a las miradas inquisidoras de la habitación.

“Bueno mañana tiene clases así que mejor que traten de dormir” Shion nos ordenó.

“Dormir con un demonio en la casa si claro” Rach repuso con sarcasmo.

“Si, si notaron y escucharon al Murf le obedece por ende no supone ningún peligro. Trataré de contactar con el Círculo para investigar sobre el asunto.” Con ese comentario Shion concluyó la discusión y nos mandó a dormir.

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