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23 may. 2010

Holaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!

Hola a todos/as, ya sé que hace muchísmo que no subo capì y que menos me doy una vuelta por el bl0g y les pido disculpas por ello. Pero aún no tengo internet en mi pc (es donde tengo los capis).

Les agradezco el apollo que me dan y como premio especil por hoy, les traigo el último fragmento del capitulo 14.

Debo, también, dejar en claro como se seguirá la publicación de los capis y trataré de no desaparecer por dos meses jajaj. Bueno como ya se habrán dado cuenta, los capìs son muchísmos más extensos que los primeros (los cuales estoy considerando reescribir y por lo que les pediría me dieran su opinión en el tema) y me toma un poco más de trabajo abarcar todo lo que mi mente piensa; así que de ahora en adelante framentaré los capis.
Quizas en dos o tres partes, dependiendo de lo largo que sea el mismo. Espero no les moleste, pero de esta forma también puedo adelantarme y no estar escribiedndo sobre la marcha y que quede algo pobre la lectura.

Les recuierdo que tampoco es seguro que los siguientes capis tengan la extención de los anteriores, pero bueno espero de todo corazón que les guste mi escritura y ante cualquier sugerencia dejenmela saber.

Sin más preámbulos, debajo les dejo la última entrega y como dice el título del mismo para mi fue casi interminable de escribir, jajajajjaj

Capítulo 14: Interminable (última parte)


Me depositó lo más suave que pudo, aunque mis dientes castañeaban por el dolor, se subió del lado del conductor y nos dirigimos a mi casa. El viaje transcurrió en silencio has que llamé a Shion y le comuniqué que llegaría con visitas; lo cual quería decir que bajara el muro de protección.

Quiso saber qué había sucedido y le pedí si lo podríamos hablar más tarde, por suerte accedió y corté el llamado.

End no preguntó nada y seguimos el viaje en silencio.

“Vira a la derecha en el próximo sendero y al final encontraras la casa” le indiqué.

“Wow!”

“Qué?”

“Los rumores son ciertos, vives en el medio del bosque y es bellísimo.”

Enarqué una ceja, rolé, los ojos y me giré para seguir viendo el paisaje por la ventana; nunca me cansaría de este. Llegamos a los pocos minutos, volteé a ver a End y casi si le estaban saliendo los ojos.

“Tu vives aquí?”

“Sip, qué te parece feo?”

“No, es un lujo.”

De acuerdo mi casa es grande, y si con lujo se refería a las tres plantas y la extensión de 380 medidas cuadrados de construcción, podríamos decir que si.

“De acuerdo, vamos.”

No había caído en la cuenta que se había bajado, hasta que lo tuve a mi lado y extendiéndome sus brazos.

“No creo que sea buena idea” dije ruborizándome.

“Oh, oh. Tienes razón.” Dijo apartando la mirada.

Bajamos del auto y entramos a la casa, en un segundo estaba Shion parada junto a mí.

“Qué sucedió?”

Antes de que pudiera articular palabra, Endimion respondió y yo me puse rígida.

“Sus costillas la estaban matando, la enfermera la excusó de las clases y yo la traje.”

Shion me miró sospechosamente, pero no dijo nada y le indicó el camino a mi dormitorio. El pánico me inundó y Endimion interpretó mi preocupación con dolor y me tomó en brazos nuevamente, emprendiendo el camino que le había indicado la abuela.

“No te preocupes, Shadow está tranquilo y se comportará” me dijo.

Un suspiro de alivio salió de mi boca y ahora me sentía más liberada.

Llegamos a mi puerta, me bajó y diré la perilla; aún sujetándome me posó delicadamente en mi cama.

“En verdad eres como un emo, no?”

“Hey, no juzguéis o seréis juzgados” me quejé.

“Pero digamos que es verdad, las paredes con blancas, las sábanas de seda y el cobertor son negros; el espejo tiene marco negro. No soy yo, son los hechos.”

“Mira, me gusta muchísimo el negro y el blanco; así que si eso me convierte en emo… que así sea.”

Mientras peleábamos, se oyó un maullido y seguido un largo siseo. Yo sabía que no le gustaba nada que End estuviera en mi habitación y menos cerca de mí, así que palmeé el colchón y él se subió de un solo salto. Se enroscó sobre mi cuello ronroneando y lamiendo las marcas de allí.

“Shadow?” preguntó End.

“Sip” dije como niña pequeña.

“Cómo diablos tienes un tigre blanco como mascota?” inquirió.

Solo me encogí. Mal movimiento y mis costillas crujieron.

“Otro de los regalos de Alexander?” quiso saber, con tono medio molesto.

“No, solo apareció y me lo quedé. Claro, que hicimos los papeles correspondientes. Solo es un gato grande.”

“Si, claro. Y yo tengo alas.”

El silencio inundó la habitación, me estaba quedando plenamente dormida y Endimion se excusó diciendo que mejor sería irse. Lo paré tomándolo de la mano y obligué a mis párpados abrirse y mirarlo.

“En verdad, gracias.”