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22 abr. 2012

Capítulo 13: Entrenamiento


Entramos a la casa con las cosa un poco más claras. Pero no arregladas y todas se nos quedaron viendo.
“No lo sientes?” me pidió Shion.
“El qué?”
Creo que bloqueé mis sentidos por el shock que me provocó la noticia, y ahora que lo mencionaban, me percaté de una presencia demoníaca de gran intensidad.
“Cómo…” empecé.
“Solo tenemos algo que salió en las noticias y solo eso, no sabemos qué nivel tiene. Ni siquiera qué clase” detalló Shion.
“Creo que mejor será equiparnos y tratar de cazarlo” sugerí.
“Sería lo mejor, pero tengamos cuidado. No sabemos a qué nos enfrentamos” nos pidió la anciana.
“Vendrás con nosotras?” exclamó Luz.
“Claro, es obvio. O acaso les sorprende?”
“Es que la única vez que saliste de cacería con nosotras, fue en nuestra primera caza y no es nada del otro mundo; solo extraño” aclaró.
“Bueno dejemos de perder el tiempo” dijo Alex.


Todos nos dirigimos al cuarto de armas, el mismo queda en el ático. El cuarto es de tamaño medio, el mismo de una habitación común y por donde la miraras es como un santuario para cualquier cazador.
Desde el suelo hasta el techo, las paredes están abarrotadas por estanterías y vidrieras de armamento. Las armas van desde pequeñas estrellas de platino, pasando por espadas de titanio y complementando hasta una ametralladora del mismo material.
Si tenemos una mini fortuna en armas, pero solo estas son capaces de penetrar la dura carne de los demonios. Las mismas son inservibles ante demonios superiores, me refiero a los Curet; ya que estos solo son afectados por armas de oro blanco y también existen más demonios que solo pueden matarse con nuestras armas de sangre.


Tomamos lo que necesitábamos y bajamos a vestirnos con las ropas para cacería. Una vez listas, colgamos nuestros juguetes y nos dispusimos a enfrentarnos a lo desconocido.


La esencia demoníaca nos guió hasta las cercanías del instituto, lamentablemente encontramos al demonio pero era demasiado tarde para su víctima. Se me disparó el pulso cuando vi la cena de la bestia, era tan solo una chica de apenas 17 u 18 años y se encontraba tendida sobre el césped en un charco de su propia sangre.
El demonio nos sintió y se giró, de modo que todos pudimos apreciar la más grotesca de las escenas. El mal nacido la había desmembrado, una profunda línea horizontal surcaba su cuello de lado a lado; su abdomen se encontraba totalmente desgarrado dejando los escasos órganos que le había dejado al descubierto.
No pude seguir mirando los detalles de tal carnicería y aparté la vista en otra dirección. El demonio alzó el rostro y se me calló el alma a los pies; era un Dorian.


“Tengan cuidado; es un Dorian” bramé.
“Cómo?” pensó Shion.
“Solo lo sé” le respondí.
“Shion, a qué clase de demonio nos enfrentamos?” urgió Alex.
“Al peor de todos, tengan cuidado y bloqueen su mente” nos advirtió.
Un gutural ruido salió de la garganta del Dorian, semejándose a una escalofriante risa y la cual me erizó el bello de la nuca.
El monstruo se irguió y, dios, era como una muralla de músculos negros y deformes; con garras y dientes como filosas dagas. Sus ojos como dos faroles en vivo rojo, nos escaneaban profunda y minuciosamente.
Jamás me sentí tan impotente como en esta ocasión, al ver a una chica no más grande que nosotras en ese estado y enfrentarme por primera vez a un depredador de este calibre, ocasionaron que la perplejidad inundara mi cuerpo.


Pese a la advertencia de Shion, el demonio actuó y fue demasiado tarde. Mis rodillas se doblaron como si estuvieran hechas de plastilina, tomé mi cabeza entre mis manos y le pedí a Dios, si es que existía uno, que hiciera que se detuviera.
“Has que pare, has que pare” repetía una y otra vez.
“Eris!!!” gritaron mis amigos.
 Una tras otra, las imágenes de sus víctimas inundaron mi mente y era insoportable. Estaba hecha un hobillo en el suelo, abrí mis ojos los cuales estaban totalmente inyectados de sangre y por primera vez tomé conciencia del destino que nos esperaba. Y con toda mi resolución y coraje, le di una mirada desafínate, lo que le sorprendió mucho.
“Pequeña, no supondrás que puedes siquiera herirme no?” dijo arrogantemente.
“Te daré muerte” aseguré.
“Jajaja, eso es imposible y con tu débil cuerpo no eres contrincante para mi. Además eres solo una buscadora y ya vez cómo mis proyecciones te afectan, dudo  mucho que representes peligro alguno” me dijo.


Antes de que pudiera decir algo, gritos atrajeron  mi atención; ladeé la cabeza y vi a mi familia.
Los Dorian son capaces de dar forma a tus peores miedos y volverlos tan reales como uno piense. Me escurrí a través de los ojos de Rach y quise morirme al ver lo que ella veía, su temor más grande era quedarse sin poderes y ser simplemente humana. En el caso de Carol era el enfrentarse a su hermana mayor, la cual cedió al poder demoníaco  y se había convertido en asesina. Y Carol tenía que matarla.
Luz temía que sus poderes se descontrolaran y se volvieran contra nosotras y ella misma. Alex se encontraba corriendo interminablemente y tratando de alcanzar la espalda de una persona que no reconocí.
Shion fue la única que me desconcertó, ella revivía una escena de su pasado, supe esto ya que ella y yo la veíamos de joven y si que era hermosa; era una batalla, el campo se encontraba completamente cubierto de cuerpos de Shaders y Gardans, y fragmentos de demonios de la oscuridad y de la luz.


“No te distraigas” me dijo mi propia voz.
Fijé mi vista al frente y ahí estaba yo, pero no era yo. Esta Eris tenía los ojos rojos, con garras por uñas y unas alas naciéndole de la espalda. Era completamente un demonio, si mi peor temor traído desde mi infierno personal y con la única razón de torturarme.
La malévola sonrisa del Dorian rompió cualquiera que fuese el hechizo que ejercía sobre mí, al ver a mi familia sumida en esa situación ya mí misma, no lo pensé dos veces y solté mis poderes, un torrente de energía se expandió por el espacio en el que nos encontrábamos y supe también que no podríamos luchar en este lugar.
De un segundo al otro, dejé de sentir la energía vital de todo lo que me rodeaba y eso era imposible, ya que nos encontrábamos en el mismo lugar, comprendí que estábamos en una dimensión paralela a la nuestra y esta tenía la misma apariencia. Algo dentro de mi detonó, ocasionando que un increíble flujo de energía fluyera fuera de mi en una especia de onda expansiva y esta chocó contra todo lo que me rodeaba; pero eso no disminuyó su avance.
Como si fuera un mago chasqueando los dedos, mi energía trajo de regreso a los demás del hipnotismo en el que se encontraban y Shion me quedó viendo, al comprender dónde nos encontrábamos.  


Tomé una profunda respiración e invoqué a Glospolina. Con un rápido movimiento de muñeca, corté a mi copia por la mitad y moviéndome casia la velocidad de la luz, me lacé contra el Dorian. A mi lado sentí a mi abuela, lo que me sorprendió fue que igualara mi velocidad y fue ahí donde vi su daga; estaba resplandeciendo con la energía vital de ella.
El descubrimiento de que Shion es…es….Oh Dios mío, es una Dorin.
“Eris” me dijo.
Asentí y me elevé por los aires, quedando sobre la cabeza del demonio y Shion a su espalda. Las demás nos siguieron y atacamos, pero no surtió efecto. El Dorian desplegó su poder, lanzándonos a una distancia considerable y adoloridas por el impacto.


Sin ser dueña de mi propio cuerpo, me moví para atacar nuevamente y esta vez mi golpe acertó. La razón por la cual mi golpe fue certero es, porque concentré mi mente en mi canción preferida para entrenar (D-tecnolife) y mi energía  en mis movimientos; seguí luchando mientras los demás seguían inconcientes, por la abrumadora fuerza del demonio.
A continuación sucedió lo más sorprendente y aterrador de mi vida, el Dorian logró darme un zarpazo y arrancó una considerable porción de mi cintura (cuando me refiero a cintura, la expresión es más que literal). Como si nada, mi cuerpo se regeneró a los segundos y esta acción es propia, únicamente de los demonios. Tanto él como yo nos sorprendimos.


Aún nos encontrábamos inmóviles, por mi repentino poder, y lo sentí. No podía creerlo, de alguna manera encontró la forma de cumplir con su promesa y era el momento menos indicado.
“No” rugí.
“Creí que te alegrarías de verme nuevamente, princesa” me dijo.
“Me alegraré ver como rueda tu cabeza, cuando mi espada la desprenda del resto de tu cuerpo” escupí.
“No creo que pudieras hacerlo, pero no he venido para ello y si me permites tengo asuntos que tratar” me informó.
“Tu sabes que ella…” comenzó el Dorian.
“Claro, no puedo dejarte hacerlo Abmon” le dijo.
De qué rayos hablaban y es más, el demonio tiene nombre.
“Anton, no puedes entrometerte” espetó el recién nombrado Abmon.
     “Claro que si, no puedo dejar que lo haga. Aún no” dijo él.
Con esas simples palabras, Anton borró todo rastro que pudiera siquiera sugerir que Abmon hubo existido y fue algo sorprendente de ver.


“Era mío” le grité y me le abalancé.
“No luches contra mi pequeña, no malgastes tus fuerzas y no me debes nada; son órdenes de arriba” me dijo.
Gracias al despliegue de su poder, pude identificarlo y me invadió la incertidumbre al reconocer que era un demonio de la luz. Él provenía del mundo de la luz.
“Es hora de mi partida, pero espero verte pronto y, princesa, no liberes todos tus poderes aún no es el momento” me dijo y desapareció.
“E...Eris” balbuceaba Shion.
Me percaté de ya no nos encontrábamos en aquel lugar muerto, me giré sobre mis talones y me dispuse a socorrer a mi familia. Alexander y Shion ya se encontraban concientes, mientras que las demás seguían desmayadas.


Regresamos y la anciana me pidió que me ocupara de mis hermanas, que ahora se encontraban atontadas; pero mejorándose. Me extrañó que ella pidiera a Alexander algunos minutos de su tiempo, para tener unas palabras.
Acomodé a cada una en su respectiva cama y les avisé que me enlazaría a su mente, por si necesitaban algo. Bajé las escaleras y me dirigí a la biblioteca, donde ellos se encontraban hablando. Disminuí por instinto mi presencia y agudicé mi oído.
“Algo extraño sucede con ella2 le decía Shion.
“Si lo sé, también la vi” le respondió.
“Sabes lo que logró hacer no?” indagó ella.
“Nunca he conocido a nadie que lo hiciera, pero no creo que ella sea malvada o algo así y solo creo que necesitará de nuestro apoyo en un futuro próximo” concluyó él.
“Yo sostengo lo mismo, ella es como mi hija”.


Casi trastabillé, cuando salí desesperada sin dirección exacta y solo quería no estar allí. Toda mi vida he sabido que soy distinta a los demás, pero Shion me quería por como soy y no por algo más. Y además está el devastador hecho, que tanto ella como Alex, el chico que supuestamente estaba enamorado de mío, sopesaran la mínima idea de que yo fuera un ser maligno me desgarraba.
No llegué muy lejos, ya que Carol me llamaba y aunque lo quisiera no podía ser tan egoísta. Así que regresé y enfrente las acusaciones de ellos; pero primero tenía que ocuparme de Carol.
Una vez que todas estuvieron recuperadas, Shion nos llamó al comedor (lugar que poco utilizábamos) y no habló.


“Ahora que están mejor, quisiera hacer el entrenamiento especial que Eris sugirió el otro día y así poder fortalecer algunos puntos en sus defensas” dijo.
“Creo que estamos bien para hacerlo” afirmó Luz.
Las otras dos asistieron y Alex se sumó también. Antes de que todos saliéramos de la habitación, me metí en las cabezas de Shion y Alexander y les hablé.
“Les aclaro que nada malo sucede conmigo y no soy ningún ser maligno que se alimenta de sangre”.
“Cómo?” dijo Shion.
“Nos escuchaste” más que una pregunta fue una afirmación de él.
“Claro que los oí, como pueden siquiera imaginar eso y déjenme decirles que estoy muy decepcionada; por no decir devastada. Eres una madre para mi y tú supuestamente me amas infinitamente, no soporto la idea de que desconfíen de mí”
“Mi vida, yo no-“ trató Al.
“No te atrevas, no soy tu vida. Y si lo fuera, así me tratas? Imperdonable.
Creo que sabes (dije mirando a Shion) que esto lo cambia todo no?”
Solo asintió, con lágrimas en sus ojos, las cuales se tragó inmediatamente. No me quedé más tiempo y dejé la habitación en dirección al patio trasero; donde solíamos entrenar en la noche y esperé a las demás.

Una vez que todos llegaron y se ubicaran en forma de círculo, comencé la explicación antes de que la anciana hablara.
“Bueno, durante el tiempo que he entrenado sola descubrí un método que me ayuda a ser más rápida y demás. Como tenemos dos elementales y una conjuradora, será más fácil.
Técnicamente Luz solo puede usar un elemento y ustedes chicas (dirigiéndome a Carol y Rachel) dominan tres fuego, agua y aire. Ah casi me olvido, Alexander tú manejas la tierra no?”
Solo asintió.
“Entonces mejor que explicarles, será mostrarles” dije.


Llamé al agua y formé un círculo gigante sobre la hierba; invoqué al fuego, el cual se situó en los bordes de la circunferencia de agua y finalmente ordené que el viento se asentara sobre la misma zona.
“Presten atención, esto lo tendrán que hacer ustedes y puede ser muy peligroso si no se controla.”
Me paré sobre el borde del círculo y dejé que el viento me elevara lo suficiente, como para que mis pies descalzos rozaran el agua.
“Solo observen” pedí.


Y así como acabé de hablar, en mi mente imaginé cómo quería que tomaran forma los elementos. El agua comenzó alzarse en pilares, que nunca aparecían en el mismo lugar dos veces; parecía una fuente de aguas danzantes y eso era fascinante.
Me deslicé entre ellas, como si estuviera sincronizada con su silenciosa sinfonía. Para hacerlo más difícil, obligué al fuego que surcara el espacio en ondas y en complicados listones ardientes. Si lo sumamos a las aguas danzantes suena complicado, pero como ya tenía entrenamiento mis movimientos eran totalmente fluidos y sincronizados.
Saltando, esquivando, agachándome fue como logré hacerlo.
Bajo los pies de mis amigos la tierra comenzó a moverse, dentro del círculo comenzaron aparecer enormes bloques de tierra; dificultando mi tarea. Y a su vez el viento arremetió contra mí, tratando de re direccionarme.


Pegué mi pie contra el muro de piedra y me impulsé hacia arriba, girando como un trompo cabeza abajo. Justo en la mitad del vuelo, vi que dos tiras de fuego y agua se aproximaban; con ayuda de los elementos logré disiparlos con dos bolas de fuego que brotaron de mi mano.
Me paré en un pilar de tierra e invoqué al viento mediante un conjuro, en mi mano se originó un torbellino huracanado y este hizo la función de aspiradora devorando todos los elementos que venían a por mí.
Terminé mi exhibición y me acerqué a Rach.
“Tu turno” le dije.
 “Cómo? No eso ni loca” respondió.
“Rach todas tienen que hacerlo, y para que les sea más fácil, yo manipularé los elementos” le dije.


Aún con dudas, todas fueron pasando. Si bien traté de portarme bien, fui severa con ellas, terminaron con ciertas magulladuras.
“De acuerdo me toca a mí” puntualicé.
“No estás cansada?” me dijo Alex.
Ni siquiera le respondí.
“Chicas ustedes manejen el aire, fuego y agua; Alexander tu la tierra y Shion también podrías participar.”
“Yo no…”
“Claro que si, eres una Dorin y puedes hacerlo” finalicé.
Todas se quedaron boquiabiertas, sin poder articular palabra. Además había una nota de desafío en mi voz y como todas nosotras, ella reaccionaría.
“Comencemos” dijo.


Todos hicieron su trabajo, no me costó nada esquivar sus ataques y ene especial los de Alex; ya que estaba más que cabreada con él.
La que ni siquiera había intentado nada era Shion y eso me molestaba, quería mostrarle que era yo cuando en verdad me liberaba.
“Vamos Shion, o acaso es que no quieres ver lo que insinúas?”
Sus ojos me escudriñaron solo unos segundos y luego me lanzó dos enormes esferas de energía.
“Por delante, por detrás mi estrella nocturna me protegerá. Que las ondas cósmicas me obedezcan” recité.
Al tiempo en que terminaba mi conjuro, junté mis palmas provocando un sonido similar al que se hace al aplaudir. Solo que este fue acompañado con una onda sónica que deshizo las esferas atacantes. Rápidamente, formé unas improvisadas lanzas de hielo y como un rayo, cayeron sobre las gargantas de ellos.


“No creo que merezca tu reproche por algo que no elegí, y que además no tengo la culpa de haber nacido con ello. Es injusto, que la persona la cual considero como mi madre y la única que me ha demostrado cariño, me juzgue de ese modo” le dije mentalmente a Shion.
Ella se abalanzó sobre mí, creía que me propinaría una bofetada y eso pero me abrazó como nunca en mi vida. Lágrimas corrían frenéticamente cuesta abajo sobre sus mejillas, los sollozos en su pecho casi no la dejaban respirar y costó horrores que pronunciara palabra alguna.
“Eres la hija que nunca tuve, por ti daría hasta mi propia vida y te atesoro más que a nada en este mundo. Lamento mis lastimeras palabras, solo es que me preocupas y demasiado; si algo te pasara nunca me lo perdonaría.
Tu eres mi hija, nunca lo olvides. No te habré tenido en mi vientre, ni te traje a este mundo siquiera pero te amo como a nadie y tu eres parte de mi cuerpo y mi alma” finalizó.


No pude argumentar nada, solo me fundí en su abrazo y dejé que la ternura de su alma y energía me inundara, acercándome más al corazón de la única madre que he conocido.
“Sabes Alexander también está preocupado y él aún te ama” me confesó mentalmente.
“No lo sé, me siento muy… Ni sé cómo me siento” dije.
Solo me dio un asentimiento de cabeza y se dirigió al grupo.
“Ahora entrenaremos en parejas, esto será un enfrentamiento cuerpo a cuerpo; sin armas y sin poderes solo la fuerza física y astucia.
Estudien a su oponente antes de dar el siguiente paso y siempre anticipen el próximo golpe de su enemigo” explicó.
“Bueno cómo nos dividiremos?” preguntó Rachel.
“Tú con Luz, Carol conmigo y Eris con Alexander” puntualizó.
“QUË?????!!!!!!!!!” gritamos Rach y yo.
“Esto servirá para que se lleven mejor y por una vez tendrán una excusa para irse a las mano” se burló.


Muy a regañadientes nos pusimos en posición de combate y comenzamos. Luz y Rach no se anduvieron con rodeos y en un parpadeo ya estaba cruzando ganchos. En cambio Carol y Shion se estudiaban minuciosamente y se golpeaban muy poco.
Al y yo éramos un tema aparte, él no tenía la intensión de hacer esto y yo estaba que hervía por dentro por golpearlo. Luego de cinco minutos en la misma posición y mantener nuestras miradas, su expresión cambió y podía ver todo el esplendor de un Gardan en él.
Algo dentro de mí hizo clic y mi tatuaje elevó su temperatura.
“No tendré contemplaciones, prepárate” me advirtió.
Ni bien terminó de decirlo, desapareció de mi visión y lo sentí detrás de mí en milésimas de segundos. Ni lo pensé, le propiné una patada con mi pierna derecha y él simplemente la esquivó como si nada. Estaba realmente sorprendida por esta faceta oculta y me motivaba aún más a seguir la pelea.


Nuestro enfrentamiento seguía, Alex logró tomarme por los hombros y los colocó detrás de mi cabeza; me deslicé fuera de su agarre y me agaché al tiempo en que pateaba sus tobillos, para hacerle perder el equilibrio.
El muy necio ni se inmutó y me propinó una cachetada, que me mandó volando unos diez metros. Con unas de mis manos me aferré al suelo, para impedir ir más lejos y esto hizo que me excitara aún más por la pelea.
La adrenalina que corría por mis venas me propulsó como un rayo hacia delante, antes de que mi contrincante pudiese siquiera parpadear, estaba a su espalda con mi codo derecho levantado y el cual impactó en el centro de su espalda y lo mandó unos veinte metros por el aire.


Yo me carcajeaba de lo mucho que disfrutaba esto, Alex se levantó y el brillo en sus ojos me indicó que él también lo hacia, cuando Shion gritó que era suficiente y que nos íbamos a retirar por hoy. Reacios a dejar la contienda, seguimos en nuestras posturas de ataque y no fue hasta que la anciana mujer posó su mano en mi hombro que me relajé; sin siquiera mirarlo me dirigí hacia la casa a darme una ducha.
Estaba lavándome el cabello con mi shampoo preferido de strawberry, cuando mi estómago se quejó sonoramente y recordé que me había salteado la cena. Terminé de ducharme, salí me puse mi pijama (mi remera de Morley blanca) el cual me llegaba con  mucha suerte al muslo y bajé a prepararme un sándwich.


No era de sorprenderme que Alexander estuviera ahí, él tampoco había cenado y ahí estaba sentado sobre una de las altas banquetas del desayunador y con dos hamburguesas; una en cada plato frente a él.
“Te tardaste” me dijo con una tierna sonrisa.
Sin decir una palabra, me fui hacia el refrigerador y tomé una lata de coca. Pasé a su lado nuevamente para irme y aún sin decirle nada, esperaba que me dejara hasta que se me pasara y lo intentara luego pero como siempre no corrí con esa suerte.
No sentí la silla moverse ni pasos, nada de nada, solo su proximidad y paré en seco cuando sus brazos rodearon mi cintura, me atrajo hacia él, de manera que su cuerpo quedó pegado a mi espalda y habló.
“Perdóname, perdóname. Estoy preocupado por ti, cada día es un martirio y no sé qué hacer por ti”
Sentí su aliento en mi cabello, su rostro solo a centímetros del mío reposando en mi hombro y….
Dios mi tatuaje elevó su temperatura.
“Eris…”
Y cómo no? Estaba segura que él lo había sentido y eso era el motivo por el cual se calló.
“Necesito irme” apenas sonó como un susurro.
“E…”
“No”


Subí a mi habitación corriendo y me lancé boca abajo sobre mi cama. Cómo era posible que sintiera de ese modo, pero una incógnita mayor aún se cernía en mi mente.
Si reaccionaba con Alex, cómo era posible que también lo hiciera con Endimion y peor aún, con mayor intensidad. Acaso era posible que una Shader fuera compatible con un humano?
 Tantas preguntas sin respuestas y con nadie con quien hablar; si lo hacia con mis hermanas de seguro se las ideaban para crear –momentos románticos- (como suelen llamarlos ellas) y no quería esto. Y con Shion, bueno todo lo analizaría desde el punto que soy rara.
“A resumidas cuentas, mi vida apesta” dije en voz alta.
Y así me dispuse a dormir, atormentada por una interminable telaraña de turbios pensamientos.

1 comentario:

  1. Me encanto este capitulo, aunque tu siempre me dejas con muchisimas dudas sobre Eris :D

    Besossss

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Qué les parece????