CLICK HERE FOR THOUSANDS OF FREE BLOGGER TEMPLATES »

28 feb. 2010

Arrepentimiento


Tarde pero seguro, a mi sis Nubis le deseo un muy deliz cumpleaños y para que me perdone le dedico esta entrada y le regalo parte de lo que falatab al capi 14, aun le faltan unas hojas más pero esto es especialmente para ella.
la escena final esta dedicada unicamente a mi peke sis qu la adoro de todo corazon y la cual tambien me da unos sustos de primera.
Nubis, cielo te quiero muchisimo hermanita.

2 feb. 2010

Nueva Mini Historia

Hola a todos, ya sé que hace tiempo no me paso por el blog y que no subo capi. Bueno con legado les cuento que voy avanzando y pronto estare adelantada como para subir capi y no tenerlos en tantas ascuas.

Les cuento también que estoy escribiendo una mini historia y esta es de época un género que me encanta y con el cual no tengo mucha información espero les guste y para mañana ya tendrán el capi 1.

Espero sus comentarios.

Aquí les dejo la el primer capi, espero comentarios.

Capítulo I


“Padre por favor. Ya he pasado por eso hace tres años y no me apetece repetirlo, además qué razón tiene si ya lo he hecho suplicaba Oriana.

Estaban sentados en el comedor familiar, a la espera del plato principal de la cena de esa noche y su padre creyó que era el mejor momento para tocar el tema.

“Oh vamos hermanita, no niegues que no te gusta ser el centro de atención? Además velo desde el punto de vista social, podrías entrar en ciertos círculos de prestigiosas señoritas y eso podría facilitarte numerosos pretendientes muy bien acomodados.”
Oriana miró a su padre, con la esperanza de que reprendiera a su hermano por -muy sutilmente- compararla con un caballo de feria en exhibición. El hombre sentado en la cabecera de la mesa y pilar de su familia solo asentía.

“No hagas esto padre, por favor” suplicaba inútilmente.
“Creo que ya es suficiente, Arthur tiene razón y es hora de hacer las cosas correctamente. Sabes que hace tres años fue una situación especial y necesaria, pero ahora ya tienes la edad adecuada y es hora de que te presentes oficialmente en sociedad.
Y tu hermano no se equivoca acerca del pretendiente, ya casi tienes diez y seis y ante los ojos de la comunidad eres considerada una mujer y es omento de pensar en tu futuro.”

Con esa frase final, ella supo que su padre no admitiría excusa alguna y se procedería de la forma que se había dicho.
“Puedo retirarme?” preguntó.
“Oriana… de acuerdo y gracias por ocuparte de la cena.” Le dijo su padre.

Ella solo asintió, poniendo la servilleta a un lado de su plato deslizó la silla, se recogió la falda y fue hacia su habitación. En la puerta dio las buenas noches a su padre y hermano.


*******************

“Crees que le hará bien?” preguntó sumamente preocupado Elias.
“No lo sé, pero es hora de ver hacia delante.
Luego de su muerte, ella ha llevado todos los quehaceres de la casa y las finanzas de la misma; como también nos ha ayudado con las empresas. Es una muchacha de valía y de gran corazón, de seguro el volver a pasar por todo eso haga que la recuerde pero es necesario aunque duela.”

“Es verdad, gracias Arthur. Creo que tendremos que hacer los preparativos, qué te parece llevarlo a cabo el día de su cumpleaños?”
“Tendrás que consultarlo con ella al igual que los preparativos, ella es la señora de esta casa y de seguro querrá ocuparse ella misma de todo.”

Aunque no lo dijera, Arthur estaba preocupado por su hermana. Si bien ella ha sido el pilar-sostén de la familia desde lo acontecido, no está seguro de que esta sea la mejor decisión.
Aunque su hermana haría lo que fuera para verlos felices, aunque eso le costara la suya propia.

Terminaron la cena y mientras comían el postre Arthur se dirigió a su padre.
“Mañana me reuniré con mis amigos en el club y la madre de Samuel nos ha invitado nos ha invitado a cenar.”
“De acuerdo, recuerda tus modales y, por cierto, hablando de pretendientes. He oído rumores sobre la Sta. Meredith y tu.” Dijo alzando una ceja.
“No los creas, nunca podría fijarme en ella y aunque lo hiciera estoy seguro que Samuel pagaría por mi cabeza. Él es tan protector con Meredith como lo soy de Oriana.”

Su padre asintió, sabía de la popularidad de su hijo y también que éste aún no consideraba a ninguna muchacha para dar el siguiente paso. Eso también le extrañaba, siendo un joven de veinticuatro años, de gran porte y carismática personalidad.
En los rasgos de su hijo se veía reflejado a si mismo cuando joven, con el cabello color negro, ojos verde jade y nariz angulosa con marcados pómulos.
Mientras que su hija era la réplica exacta de su madre, un rostro en forma de corazón con una diminuta nariz redondeada y profundos ojos azules. El cabello también de color negro como su hermano y con adorables rizos que le recordaban a chistosos resortes cuando ésta se apresuraba al caminar. En cuerpo era tan curvilínea como su mujer, lo que le hacía aún más difícil verla comprometida con un hombre ya que ella es su bebé, su ángel.

Soltando un suspiro de cansancio y resignación se despidió de su hijo y fue hacia su dormitorio, mañana sería otro día y tendría que hablar con Oriana de la fecha.



*************


Oriana no quería tener que pasar por esa tonta e inútil fiesta de presentación nuevamente, pero tampoco podía hacer un berrinche de niña pequeña a su padre por eso.

No azotó la puerta de su habitación al cerrarla, eso no ayudaría y sabia muy en lo profundo de su corazón, aunque no lo admitiera, que se preocupaban por ella y esa era la única razón para tener que pasar por aquello nuevamente.

Se encaminó hacia el armario, sacando el camisón de algodón con el cual dormía y se dispuso a desatar los cordones del corsé. Desde que tenía diez años que los utilizaba y es tanta la práctica que había obtenido que prácticamente no requiere de la ayuda de ninguna de las mucamas, sintió los pulmones expandirse con el nuevo aire y los huesos de la columna crujieron ruidosamente.

El cansancio comenzó a apoderarse de ella, así que se puso la ropa de cama y se deslizó bajo el cobertor. Ya resignada sobre su vida, solo le quedaba acordar la fecha y comenzar con los preparativos; así como la distribución de las invitaciones.“Que arduas serán las próximas semanas" pensó y cayó dormida.