espero les gusté el final qeu tanto se hizo esperar.
a continuación les subo lo que tengo del capi 15
Me depositó lo más suave que pudo, aunque mis dientes castañeaban por el dolor, se subió del lado del conductor y nos dirigimos a mi casa. El viaje transcurrió en silencio has que llamé a Shion y le comuniqué que llegaría con visitas; lo cual quería decir que bajara el muro de protección.
Quiso saber qué había sucedido y le pedí si lo podríamos hablar más tarde, por suerte accedió y corté el llamado.
End no preguntó nada y seguimos el viaje en silencio.
“Vira a la derecha en el próximo sendero y al final encontraras la casa” le indiqué.
“Wow!”
“Qué?”
“Los rumores son ciertos, vives en el medio del bosque y es bellísimo.”
Enarqué una ceja, rolé, los ojos y me giré para seguir viendo el paisaje por la ventana; nunca me cansaría de este. Llegamos a los pocos minutos, volteé a ver a End y casi si le estaban saliendo los ojos.
“Tu vives aquí?”
“Sip, qué te parece feo?”
“No, es un lujo.”
De acuerdo mi casa es grande, y si con lujo se refería a las tres plantas y la extensión de 380 medidas cuadrados de construcción, podríamos decir que si.
“De acuerdo, vamos.”
No había caído en la cuenta que se había bajado, hasta que lo tuve a mi lado y extendiéndome sus brazos.
“No creo que sea buena idea” dije ruborizándome.
“Oh, oh. Tienes razón.” Dijo apartando la mirada.
Bajamos del auto y entramos a la casa, en un segundo estaba Shion parada junto a mí.
“Qué sucedió?”
Antes de que pudiera articular palabra, Endimion respondió y yo me puse rígida.
“Sus costillas la estaban matando, la enfermera la excusó de las clases y yo la traje.”
Shion me miró sospechosamente, pero no dijo nada y le indicó el camino a mi dormitorio. El pánico me inundó y Endimion interpretó mi preocupación con dolor y me tomó en brazos nuevamente, emprendiendo el camino que le había indicado la abuela.
“No te preocupes, Shadow está tranquilo y se comportará” me dijo.
Un suspiro de alivio salió de mi boca y ahora me sentía más liberada.
Llegamos a mi puerta, me bajó y diré la perilla; aún sujetándome me posó delicadamente en mi cama.
“En verdad eres como un emo, no?”
“Hey, no juzguéis o seréis juzgados” me quejé.
“Pero digamos que es verdad, las paredes con blancas, las sábanas de seda y el cobertor son negros; el espejo tiene marco negro. No soy yo, son los hechos.”
“Mira, me gusta muchísimo el negro y el blanco; así que si eso me convierte en emo… que así sea.”
Mientras peleábamos, se oyó un maullido y seguido un largo siseo. Yo sabía que no le gustaba nada que End estuviera en mi habitación y menos cerca de mí, así que palmeé el colchón y él se subió de un solo salto. Se enroscó sobre mi cuello ronroneando y lamiendo las marcas de allí.
“Shadow?” preguntó End.
“Sip” dije como niña pequeña.
“Cómo diablos tienes un tigre blanco como mascota?” inquirió.
Solo me encogí. Mal movimiento y mis costillas crujieron.
“Otro de los regalos de Alexander?” quiso saber, con tono medio molesto.
“No, solo apareció y me lo quedé. Claro, que hicimos los papeles correspondientes. Solo es un gato grande.”
“Si, claro. Y yo tengo alas.”
El silencio inundó la habitación, me estaba quedando plenamente dormida y Endimion se excusó diciendo que mejor sería irse. Lo paré tomándolo de la mano y obligué a mis párpados abrirse y mirarlo.
“En verdad, gracias.”











































































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